Becerra, Blanca
Lugar de nacimiento San Antonio de las Vueltas, Villaclara 4-27-1887.Fue una institución en el teatro
lírico, bufo, dramático. Se mantuvo activa hasta el final de su vida. Falleció en 1985, en la ciudad de La
Habana.
. Poseía una potentísima voz que se podía escuchar con claridad en todos los rincones de cualquier
teatro. Ha sido objeto de numerosos homenajes y recibió premiaciones de parte de sus compañeros así
como de los gobernantes de Cuba en las distintas épocas de su vida. Se la consideraba como la máxima
intérprete del personaje Dolores Santa Cruz en la zarzuela de Gonzalo Roig, Cecilia Valdés, y su
representación del tango congo PO PO PO  es un clásico de la lírica cubana. Su nieta, Gisela Becerra, es
también una soprano lírica que ha hecho una carrera muy relevante en la ciudad de Miami donde se
radicó al salir de Cuba.
La cantante y actriz Blanca Becerra Grela nació en 1887 en San Antonio de
Vueltas, Las Villas. A los cinco años de edad debutó en el poblado San Diego
de los Baños, Pinar del Río, en el circo La Estrella, del cual era propietario su
padre, Antonio Becerra, quien fue el primer maestro de actuación que ella tuvo.
Allí participó en los sainetes “La perla de las Antillas” y “Como son los hijos
de Cuba”.
A los quince años de edad se presentó la carpa-teatro Edén, de Santiago de
Cuba, donde triunfó en la zarzuela cubana “La mulata María” (Federico
Villoch / M: Raimundo Valenzuela de León), y recibió clases de canto del
maestro González, que mucho ayudó a la artista en el desarrollo de su
magnífica voz de soprano. En esa urbe pasó en 1904 al Oriente como miembro
de la compañía de arte lírico del español Julio Ruiz, en la que debutó en la
zarzuela “El rey que rabió” (M: Rupert Chapí / L: Vital Aza y Miguel Ramos
Carrión). Al siguiente año contrajo matrimonio en la Catedral santiaguera con
Gustavo Carulla, empresario de prestigiosos artistas criollos de la época.
Posteriormente se trasladó a La Habana con la compañía artística de su padre.
Actuaron en el Martí en parodias de distintas zarzuelas españolas. En medio
de una difícil situación económica familiar y separada ya de su esposo, aceptó
en 1912, sin dejar de tener ciertas reservas, un contrato de la empresa del
Alhambra, estigmatizado por considerársele un teatro para hombres solos.
Pero, según declaró la Becerra en una entrevista publicada en el semanario
Bohemia el 1º de noviembre de 1957: “Después de las primeras actuaciones
comprendí que, contrariamente a todo lo que yo suponía, aquel era un teatro
como otro cualquiera. No había nada allí que ofendiera la moral de ninguna
mujer. Sencillamente se presentaban obras de doble sentido. Quizás
desmintiendo lo que la gente puede decirle al hablar del Alambra, yo puedo
asegurarle que las obras que se presentaban allí, hoy resultan infantiles”.
Blanca Becerra permaneció dos décadas en Alhambra y actuó en gran parte de
las más notorias producciones llevadas a tal escenario, encarnando a la damita
ingenua, la borracha, la “gallega” socarrona, la mulata soez, los distintos
matices del personaje–tipo de la “negrita” (catedrática, conga y sentimental),
la vedette de las revistas fastuosas y, sobre todo, como la cantante que
glorificó obras de Federico Villoch, Agustín Rodríguez, Jorge Anckermann y
otros autores criollos. Grabó dúos con reconocidos colegas suyos de ese
teatro (Regino López, Julito Díaz, Adolfo Otero y Dulce María Mola) para las
firmas Columbia, Victor y Brunswick.
Con el colectivo del Alhambra actuó, además, en el Payret y el Nacional, entre
otros coliseos de primera categoría. Tuvo una intensa participación en
programas radiales, desde 1922, en la PWX y luego en Radio Lavin,
RHC-Cadena Azul, CMQ. Una intervención quirúrgica afectó su voz de soprano
y devino actriz genérica. Entre sus incursiones en el teatro dramático cabría
subrayar las piezas “Sombras del solar”, de Juan Domínguez Arbelo (1938), y
“Sabanimar”, de Paco Alfonso (1943), ambas presentadas en el Principal de
la Comedia.
A principios del decenio de los cuarenta realizó una memorable creación de la
Dolores Santa Cruz, en la zarzuela “Cecilia Valdés”, destacándose al
interpretar el tango-congo Po…po...po, por el cual sería ovacionada aún
octogenaria.
Aparte de su labor en Cuba, trabajó también en Estados Unidos, México y
España. En la cinematografía nacional su nombre quedó registrado en los
créditos de las películas “Manuel García, Rey de los campos de Cuba”
(1940, dir: Jean Angelo) y “Sed de amor” (1945, dir: Francois Betancourt). Al
arribar a sus últimos años de vida, residió largo tiempo en la ciudad de Las
Tunas y en su casa se inauguró el llamado Patio de la Trova, dedicado a
peñas culturales.
Con el aval de varias décadas dedicadas al arte criollo,
Blanca Becerra falleció
en La Habana en 1985.
El siguiente escrito ha sido tomado de la Internet, escrito por el señor Ramón
Fajardo y lo reproducimos con nuestro agradecimiento.
Nacimiento

Nació en 1887 en San Antonio de Vueltas, Las Villas. A los cinco años de edad debutó en el poblado San
Antonio Becerra, quien fue el primer maestro de actuación que ella tuvo. Allí participó en los sainetes
“La perla de las Antillas” y “Como son los hijos de Cuba”.

A los quince años de edad se presentó la carpa-teatro Edén, de provincia Santiago de Cuba, donde
triunfó en la zarzuela cubana “La mulata María” (Federico Villoch / M: Raimundo Valenzuela de León), y
recibió clases de canto del maestro González, que mucho ayudó a la artista en el desarrollo de su
magnífica voz de soprano. En 1904 pasó al Oriente como miembro de la compañía de arte lírico del
español Julio Ruiz, en la que debutó en la zarzuela “El rey que rabió” (M: Rupert Chapí / L: Vital Aza y
Miguel Ramos Carrión).

En 1905 contrajo matrimonio en la Catedral santiaguera con Gustavo Carulla, empresario de
prestigiosos artistas criollos de la época. Posteriormente se trasladó a La Habana con la compañía
artística de su padre. Actuaron en el Martí en parodias de distintas zarzuelas españolas.

Blanca acepta contrato con la empresa del Alhambra

En medio de una difícil situación económica familiar y separada ya de su esposo, aceptó en 1912, sin
dejar de tener ciertas reservas, un contrato de la empresa del Alhambra, estigmatizado por
considerársele un teatro para hombres solos. Pero, según declaró la Becerra en una entrevista
publicada en el semanario Bohemia el 1º de noviembre de : “Después de las primeras actuaciones
comprendí que, contrariamente a todo lo que yo suponía, aquel era un teatro como otro cualquiera. No
había nada allí que ofendiera la moral de ninguna mujer. Sencillamente se presentaban obras de doble
sentido. Quizás desmintiendo lo que la gente puede decirle al hablar del Alambra, yo puedo asegurarle
que las obras que se presentaban allí, hoy resultan infantiles”. Blanca Becerra permaneció dos décadas
en Alhambra y actuó en gran parte de las más notorias producciones llevadas a tal escenario,
encarnando a la damita ingenua, la borracha, la gallega socarrona, la mulata soez, los distintos matices
del personaje tipo de la negrita (catedrática, conga y sentimental), la vedette de las revistas fastuosas y,
sobre todo, como la cantante que glorificó obras de Federico Villoch, Agustín Rodríguez, Jorge
Anckermann y otros autores criollos. Grabó dúos con reconocidos colegas suyos de ese teatro (Regino
López, Julito Díaz, Adolfo Otero y Dulce María Mola) para las firmas Columbia, Victor y Brunswick.

Otras actuaciones realizadas


Con el colectivo del Alhambra actuó, además, en el Payret y el Nacional, entre otros coliseos de primera
categoría. Tuvo una intensa participación en programas radiales, desde 1922, en la PWX y luego en
Radio Lavin, RHC-Cadena Azul, CMQ. Una intervención quirúrgica afectó su voz de soprano y devino
actriz genérica. Entre sus incursiones en el teatro dramático cabría subrayar las piezas “Sombras del
solar”, de Juan Domínguez Arbelo (1938), y “Sabanimar”, de Paco Alfonso (1943), ambas presentadas
en el Principal de la Comedia.
A principios del decenio de los cuarenta realizó una memorable creación de la Dolores Santa Cruz, en la
zarzuela “Cecilia Valdés”, destacándose al interpretar el tango-congo Po…po...po, por el cual sería
ovacionada aún octogenaria.



Blanca en Bejucal


















Fue a final de su vida cuando visitó la Casa de la Cultura de Bejucal en varias ocasiones por invitación
del Maestro Juan J Barona, quien bautizó con su nombre su compañía Teatral. Supe por el propio Juan
que a los 90 años Blanca Becerra bailaba con mucha energía una rumba de cajón y que estuvo de
acuerdo con ser madrina del grupo. Juan J Barona aprendió a interpretar el Po Po Po de la Zarzuela
Cecilia Valdés de la mano de Blanca Becerra, quien lo hizo como nadie en Cuba. Esta pieza está creada
para una mujer pero el Maestro Gonzalo Roig, autor de la Zarzuela autorizó a Juan a interpretarla. En el
año 2010, en la grabación de las carrozas de las charangas de Bejucal, se escuchó un fragmento de esa
interpretación en voz de Juan J Barona quien fue un gran admirador de Blanca Becerra.
Blanca en el extranjero

Aparte de su labor en Cuba, trabajó también en Estados Unidos, México y España. En la cinematografía
nacional su nombre quedó registrado en los créditos de las películas “Manuel García, Rey de los campos
de Cuba” (1940, dir: Jean Angelo) y “Sed de amor” (1945, dir: Francois Betancourt).

Últimos años de vida

Al arribar a sus últimos años de vida, residió largo tiempo en la ciudad de Las Tunas y en su casa se
inauguró el llamado Patio de la Trova, dedicado a peñas culturales.
Con el aval de varias décadas dedicadas al arte criollo, Blanca Becerra falleció en La Habana en 1985.
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