Coalla, Hortensia
Nacida en La Habana el 9 de Julio de 1907.

Hortensia Verónica Coalla Raveiro nació en la calle Prado y Colón y era hija de Serafina
Raveiro Montalvo y Manuel Coalla López.

Su padre, español nacido en Grado (Asturias), era dueño, junto a sus hermanos, de un
hotel en La Habana pero su afición eran los automóviles, la mecánica y los coches de
carreras.

Su madre fue una criolla cubana descendiente de españoles y nieta de Bernardo Raveiro,
gallego, que fue médico y celador de la ciudad costera de Bahía Honda. Era diseñadora y
modista de alta costura, lo que la relacionó con toda la sociedad habanera. Además de
eso era una buena pianista y tenía una hermosa voz de soprano. Como su hermano
Bernardo tocaba el violín sacando de él deliciosas melodías, los domingos se reunían
amigos y familiares para escuchar a los virtuosos y a la vez mostraban sus aptitudes para
el canto.

En esas reuniones, padres y amigos descubrieron el talento de la niña y su disposición
para la música por lo que la animaron a estudiar en la Academia Municipal de la que
fueran directores Modesto Fraga, primer flautista concertino de la Ópera, y el compositor
Gonzalo Roig.

Allí cursó también sus estudios de canto con el Profesor Germán Araco, Director Musical
de la Parroquia del Vedado, donde la futura soprano dio sus primeros pasos, siendo casi
una niña, cuando interpretaba obras litúrgicas del género clásico. También estudió piano,
teoría, solfeo, armonía y violín.

Su debut, digamos que como aficionada, tuvo lugar en un concierto realizado en el Teatro
Nacional para rendir homenaje a José Manuel de la Cuesta, a la sazón alcalde de La
Habana.

Fue descubierta por el compositor y pianista, Ernesto Lecuona, cuando era una jovencita
de 16 años a través de su hermano, Fernando, que era amigo de la familia Coalla.

Fue con Ernesto y el tenor Miguel de Grandy con quienes debutó profesionalmente el 22 de
Marzo de 1929 en el Teatro Regina cantando el papel de ‘Niña Luisa’ en la obra de
Ernesto, en colaboración con Eliseo Grenet, Niña Rita. Sus compañeros de reparto fueron:
María Ruiz (Niña Rita), Miguel de Grandy (Niño Julio), Candita Quintana (José Rosario),
Mimí Cal (Tomasa), Julita Muñoz -y Luisa Obregón- (Doña Mercedes) y Mario Martínez
Casado (Pepito).

Más tarde estrenó El Batey, de Lecuona, también en el Teatro Regina el 18 de Abril de 1929
en el que hizo el papel de ‘Esclava’ junto a Luisa Obregón (Dª. Mercé), Julita Muñoz
(Charito), Candita Quintana (Asunción), Mimí Cal (Guadalupe), Eddy López (José de la
Cruz), Vicente Morín (Arturo), Mario Martínez Casado (Juan de Dios), y Fernando Mendoza
(Mondoñedo). Esta función fue a beneficio de Luisa Obregón.

Y La flor del sitio, en el Auditorium el 15 de Mayo de 1929 en función única.

En Septiembre de 1929 el autor de Siboney decidió llevarla a sus actuaciones en los
teatros Nacional de Panamá y Costa Rica, respectivamente, en los cuales recibió sus
primeras ovaciones en el exterior.

En 1932 integró el elenco de la Compañía de Lecuona en el Teatro Principal de la
Comedia donde cantó El cafetal y La flor del sitio. Debutó en el Teatro Martí como artista
invitada en actos de variedades y algunas funciones especiales de la Compañía Suárez-
Rodríguez.

También en el Martí estrenó, junto a Miguel de Grandy, el poema sintético Gotas de rocío,
de Ernesto Lecuona y Emilio Díaz con libro de Mario de Lunas, el 17 de Febrero de 1934.

El 23 de Junio de 1934 intervino junto a Caridad Suárez y Miguel de Grandy en la primera y
única vez que la compañía Suárez-Rodríguez puso selecciones de Doña Francisquita en el
Martí.

Cantó por primera vez La hija del Sol, de Gonzalo Roig, en el Teatro Martí el 18 de
Septiembre de 1934 a la vez que estrenaba el apropósito de Rodrigo Prats El premier junto
a Miguel de Grandy. Esta fue su primera aparición en el Martí como integrante de la
compañía Suárez-Rodríguez ya que las anteriores, como se ha dicho, las hizo como
invitada.

Más tarde tuvo la dicha de representar la gran obra de Gonzalo Roig, El clarín, de la que fue
la segunda intérprete, el 26 de Octubre de 1934. Esta obra la volvió a cantar en su
reposición en el Martí el 7 de Junio de 1935 y la representó 18 veces en el tiempo que
estuvo con la citada compañía.

El día 20 de Junio de 1935 estrenó en Cuba Julián el Gallo, en el Teatro Auditórium con
Ester Borja, Emilio Medrano y Rafael Prada y también lo interpretó en su estreno en el Martí
el 10 de Septiembre de ese mismo año junto a Constantino Pérez. No está de más
recordar que esa obra se estrenó en el Teatro Felipe Carrillo del Puerto de Veracruz
(México) el 22 de Marzo de 1934.

En esta época cantó 11 veces La hija del sol y 15 María la O, alternando esta última con
Rita Montaner.

Pasó a formar parte otra vez de la compañía de Lecuona en el Teatro Principal de la
Comedia donde sustituyó a Caridad Suárez, el 28 de Septiembre de 1935, en el papel
titular de Lola Cruz por lo que se convirtió en la segunda intérprete de esa obra; estrenó El
torrente el 8 de Noviembre de 1935 y cantó María la O, que ya había cantado en las
Emisoras CMCF y COCM cuando se conocía sólo romanza.

Representó muchas de las magnificas revistas musicales y zarzuelas de Lecuona, entre
ellas, La tierra de Venus, El cafetal, El maizal, La Habana de noche, Rosa la china, Cuando
La Habana era inglesa.

Volvió con la compañía Suárez Rodríguez al Teatro Martí con La hija del sol el 24 de Marzo
de 1936, que cantó con Luisa María Morales, Zoila Gálvez, Constantino Pérez, Arturo Vila y
Federico Piñero, y volvió a cantar María la O el 31 de Marzo y Julián el gallo el 21 de Abril.

Con esta compañía estrenó La emperatriz del Pilar, de Jorge Anckermann y letra de
Gustavo Robreño, el 5 de Mayo de 1936 junto a Miguel de Grandy, obra que cantó 25 veces
y Carolina, del compositor, pianista y director de orquesta Armando Valdespí y libreto de
Francisco Meluzá Otero, el 26 de Mayo de 1936, también con Miguel de Grandy y la cantó 19
veces.

El 19 de Junio de 1936 intervino en el estreno de Lola Cruz en el Teatro Martí donde hizo el
papel del título junto a Tomasita Núñez, Luz Gil, Carmita Ortiz, Julita Muñoz, Miguel de
Grandy, Arturo Vila, Humberto de Dios, José Lara y Julio Richard. Este papel, como ha
quedado dicho, lo había cantado antes en el Teatro Principal de la Comedia al sustituir a
Caridad Suárez.

Viajó con Lecuona y su compañía en varias giras por Centro y Sur América -Costa Rica,
Panamá, Perú, Argentina y Chile- en 1940 con el tenor Miguel de Grandy, las cantantes
Zoraida Marrero, Ester Borja y Mercedes Caraza (diva de las temporadas líricas en México),
entre otros integrantes de la Compañía que Lecuona presentó en coliseos de las ciudades
donde actuaba.

En Argentina, donde se le conocía como “la diva de Cuba”, permaneció mas de un año
dado el gran éxito de las zarzuelas de Lecuona que se representaron, como El cafetal y
Lola Cruz, y especialmente María la O, que protagonizó junto a Miguel de Grandy, de la que
se hicieron más de 100 representaciones en el Teatro Ateneo de Buenos Aires.

También allí se contrató como artista exclusiva de Radio El Mundo donde cantó, además
de la música lírica cubana de destacados compositores como el maestro Sánchez de
Fuentes, muchas de las obras de su extenso repertorio clásico y operístico como Tosca,
Madama Butterfly y Aída.

Fue solicitada por el empresario Negrín del mundialmente reconocido Teatro Colón para
cantar en audición, por lo que fue invitada a representar Aída, pero ella, al igual que
Ernesto, acostumbraba a sentir nostalgia por su patria y su familia, y después de tan larga
ausencia de casi dos años, decidieron regresar a Cuba.

Además de sus actuaciones teatrales cantó en vivo, como se hacía en su época, desde
muchas emisoras de radio como Radio Cadena Azul, CMQ Radio y C.O.C.O. con la
Orquesta Sinfónica de La Habana, así como la Banda Militar dirigida por uno de nuestros
mejores compositores e intérpretes, el maestro Casas-Romero.

Con la Filarmónica de La Habana cantó el 23 de Septiembre de 1934 dando a conocer las
Seis danzas cubanas para voz y orquesta, de Valero Vallvé, junto a Dulce Díaz, contralto, y
José María Fuentes, barítono, dirigidos por Amadeo Roldán. De este grupo de canciones
cantó las dos que son para soprano, a saber: “El consejo de la abuelita” y “Grisette”.



Al comienzo de la televisión cubana hizo incursiones en programas como Álbum Phillips y
el Gran Teatro Lírico, acompañada en alguna ocasión por Lecuona y en otras por  
magníficos compositores cubanos, algunos de los cuales escribieron canciones para ella.

A principios de la década de los cincuenta, estrenó en la televisión cubana El cafetal, en
vivo, desde CMQ Televisión.

Ernesto Lecuona la identificó como “la voz más bella de Cuba” y para esa voz, compuso
unas 26 canciones, entre ellas: ¿Por qué no vienes?, Dame de tus rosas, Aguinaldos
blancos, Esclavo libre, Bajo las palmeras, Desengaño…

Con la llegada de 1949 se retiró del arte tras su matrimonio con Manolo Cortón y el
nacimiento de su hija pero en alguna que otra actuación esporádica evocaba su trayectoria.

Años después, cuando viajó a Europa en compañía de su esposo e hija para visitar a sus
familiares, era recordada todavía por muchos en España, tanto que la entrevistaron en la
prensa y la invitaron a participar en varias ocasiones en programas de Radio Madrid.

Cuando, en los primeros años de la década de los sesenta, decidió exiliarse tanto ella
como su familia encontraron, como tantos otros cubanos, asilo en la ciudad de Miami
donde fue recibida calurosamente por sus compatriotas y compañeros del arte lírico.

La invitaron a cantar en muchos espectáculos durante su exilio en Miami donde se le
escuchó hasta la edad de 82 años.

Una de sus últimas presentaciones fue en el Auditórium Dade County con motivo de la
celebración del natalicio de su querido Ernesto Lecuona.

En 1988, en el desarrollo de un homenaje que le tributaran en Miami, puso de pie al
auditorio al cantar, con 81 años, una de sus piezas favoritas: Desengaño, de Lecuona.

Hay que decir que esta soprano nunca hizo grabaciones discográficas pero que, en el año
1999, dos de sus mejores amigos, el profesor Andrés Benítez y el barítono Alberto
Castellón, le rindieron homenaje produciendo un disco compacto que contiene las únicas
grabaciones de Hortensia que existían en ese momento, logradas en vivo durante
transmisiones radiales o durante alguna de sus actuaciones teatrales.

Con motivo del disco, fue entrevistada por su amigo y compañero de siempre, Rosendo
Rosell, lo que resultó ser su última entrevista para la televisión, así como también lo
fueron las entrevistas que, con el mismo motivo, le hicieran para la radio las periodistas
Marta Flores y María Elena Saavedra.

Muchos fueron los reconocimientos que recibió Hortensia durante su larga y prestigiosa
carrera. Entre los más destacados están la medalla de la Orden Carlos Manuel de
Céspedes, recibida en La Habana en el año 1954.

Años después, en 1978, le fue entregada la medalla de la Orden Gonzalo Roig creada por
la Sociedad Pro Arte Grateli de Miami, en la que está inscrito, “Hortensia Coalla - Gloria de
Cuba”.

Fue una de las primeras artistas hispanoamericanas entrevistadas por el "Miami Herald”
con motivo del homenaje que le organizaron sus compañeros en el año 1979.

Recibió también dos trofeos OTTO por su "triunfal carrera artística", premio que lleva el
nombre de quien fue uno de sus más entrañables amigos, el primer actor, Otto Sirgo.

Recibió, del maestro Rene Touzet y Miriam Balmori, una medalla conmemorativa de sus
60 años de carrera artística de la cual él le hizo entrega el día que cumplió 80 años.

Su amigo y fiel admirador, Fernando Mancera, la propuso para el título de doctora honoris
causa de la Universidad Filobizantina de Valencia, que recibió en 1988 por su contribución
a la música universal.

El 19 de Julio de 1989 fue objeto de otro homenaje por parte de la agrupación
Producciones Líricas Hispanoamericanas.

Motivo de gran orgullo para ella fue el premio que le otorgara la UNESCO, a través del
escritor Antonio Molina, por su contribución a la zarzuela.

El último reconocimiento que recibió, conjuntamente con otros venerables ancianos
cubanos, fue el premio "Instituto San Carlos", organizado por la Dra. Rosa Whitmarsh.
Como resultado, hoy cuelga en el museo del histórico Teatro San Carlos de Cayo Hueso,
su sonriente retrato.

Después de visto todo esto, lo más adecuado como final de su historia es decir que fue
una mujer sencilla y buena. Tanto, que pasó por alto las “gracias” de Rita Montaner
cuando, en algunas de sus “genialidades” de ególatra, intentó desprestigiarla.

Murió en Miami, Florida, el 21 de Julio de 2000.

A su funeral asistieron muchos de sus admiradores y amigos, así como sus compañeros
del arte lírico, algunos de los cuales expresaron elocuentes y sentidas palabras por la
pérdida de ese gran talento cubano.

Entre ellos, Matilde Roig de Fresquet la hija del compositor Gonzalo Roig, el cantante y
musicólogo Orlando González Esteva, Monseñor Emilio Vallina de la Parroquia de San
Juan Bosco donde fue feligresa, y el Dr. Horacio Aguirre, Director del Diario Las Américas y
patrón de las artes.