Fornés, Rosita
Nacida en Nueva York el 11 de Febrero de 1923.

Rosalía Palet Bonavía, hija de españoles radicados en Cuba, nació en el Hospital de mujeres de esa ciudad al
encontrarse sus padres en la urbe estadounidense, a la que habían llegado a principios de 1921 a fomentar
negocios.

Su madre, Guadalupe Bonavía Zornoza de ascendencia madrileña, era ama de casa y su padre, cuyo nombre
desconocemos, de apellido Palet, era de origen catalán. Permanecieron en Nueva York hasta finales de 1925, en
que Rosita y su madre regresaron a La Habana.

Tras el distanciamiento y posterior divorcio, Lupe contrajo matrimonio con José Fornés Dolz, valenciano -empresario
de perfumería y cosméticos y en otra época constructor de bienes raíces- que le dio siempre verdadero cariño
paternal.

En su familia existían antecedentes artísticos. Por vía materna el hermano de su abuela, fue actor dramático y una
prima de ambos fue cantante de ópera, a lo que hay que añadir que su abuelo materno fue empresario teatral,
amante de la buena música y que acumuló una extensa discoteca, entre la que destacaban famosas óperas.

Su abuela, ante el movimiento continuo de la niña, la sentaba a escuchar aquellas arias operísticas y le iba narrando
fantasiosamente los argumentos, lo que fue despertando en la pequeña su interés y percepción musical.

Por otra parte, todos sus juegos infantiles giraban hacia el arte. Actuaba, cantaba, declamaba. Unas veces con
amiguitas y otras ante el espejo.

En 1933 la familia volvió a España estableciéndose en primer lugar en Madrid y posteriormente en Valencia.

Durante este tiempo en la península, aumentó su interés por la canción y aprendió infinidad de cuplés y coplas en
boga por esa época: se pasaba la vida cantando.

Allí permanecieron hasta el comienzo de la guerra civil y cuando decidieron regresar a Cuba en 1936, lo hicieron en
la última travesía del trasatlántico “Manuel Arnús”.

Viene a cuento el nombre del vapor porque en una de las noches del viaje fue en el “Manuel Arnús” donde realizó su
primera presentación en público. Interpretó, a sus 13 años, en una de las fiestas de la travesía, el tango “Silencio en
la noche”, acompañada al piano por otra pasajera, una concertista santiaguera.

A estas alturas del relato, cabe destacar que Rosita fue la mayor de tres hermanos; el segundo José Enrique –
nacido en Madrid- y el tercero Leopoldo –en La Habana-, ambos hijos de Fornés.

La CMQ-Radio comenzó en 1938 un programa de aficionados llamado “La Corte Suprema del Arte”, que se fue
haciendo muy popular. De allí surgieron muchísimos talentos que con el tiempo llegarían a convertirse en
verdaderas estrellas nacionales. Como característica peculiar los concursantes eran eliminados a través del toque
de una campana.

Rosita pidió e insistió una y mil veces a sus padres que le permitieran participar, hasta que los convenció.

El 12 de Septiembre de 1938 se presentó en los estudios de Monte y Prado, cantando la milonga “La hija de Juan
Simón” acompañada a la guitarra por el andaluz Manolo Tirado. Ese día nacía para el arte Rosita Fornés. Y no le
tocaron la campana.

Iniciaría entonces su preparación artística recibiendo clases de música con Juan Antonio Cámara; de canto con el
tenor Mariano Meléndez y con los maestros Lalo Elósegui, Francisco Fernández Dominicis y Dalmau; de actuación
con la gran actriz Enriqueta Sierra y de baile con Margarita Lecuona.

Con las estrellas nacientes del programa, continuó participando, como aficionada, en programas de radio y en giras
nacionales comandadas por Germán Pinelli. Con el mismo grupo, participó en el coro y bailó en la contradanza en
una puesta de Cecilia Valdés (Roig) -papel que haría Estrellita Díaz- que realizara el propio maestro Gonzalo Roig, en
el Teatro Nacional (hoy Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana). Este sería el primer escenario que pisaría.

Su debut cinematográfico lo haría en 1939 en el film de Ramón Peón Una aventura peligrosa, para esta película
cantó por primera vez una canción cubana.

Su primera actuación como profesional la haría en el Teatro Nacional contratada por don Heliodoro García para
cantar junto a los Chavalillos Sevillanos. Este empresario sería igualmente quien la llevara al Sans Souci, donde se
presentó durante seis meses. Esta sería su primera actuación en cabaret.

En 1940 participó por vez primera en el género lírico -por radio-; haciendo la revista Las musas latinas, de Penella, y
la zarzuela Los gavilanes, de Guerrero. Allí la descubriría el tenor cómico español Antonio Palacios.

Su entrada grande a los escenarios la haría en Junio de 1941 -a los 18 años- de la mano de Palacios -su padre
artístico- con la opereta El asombro de Damasco, de Luna, en la que hizo de ‘Zobeida’ en el Teatro Principal de la
Comedia. Allí conocería al maestro Ernesto Lecuona quien la invitó a su compañía lírica.

Con Lecuona intervendría, como soprano cómica, en el papel de ‘Clarita’ en el estreno en Cuba de La del manojo de
rosas, de Sorozábal, el 9 de Octubre de 1941 y, como ‘Rosaura’ en la reposición de Los gavilanes junto a la soprano
española Eugenia Zúffoli en el papel de ‘Adriana’ y artistas tan experimentados como Miguel de Grandy, Luisa María
Morales y Antonio Palacios. Además, presentarían con esta compañía La viejecita, de Fernández Caballero, y El rey
que rabió, de Chapí.

También junto a Lecuona, debutó en el rol de ‘Isabel Ilincheta’ de la zarzuela Cecilia Valdés, en el Teatro Auditórium
(hoy Amadeo Roldán).

Igualmente el maestro la llevó a participar en un espectáculo con su música en el desaparecido Casino Nacional,
donde interpretó por vez primera dos de sus gemas: “Siboney” y “Siempre en mi corazón”.

El 15 de Enero de 1942 estrenaría en Cuba Luisa Fernanda, de Moreno Torroba en el rol de ‘La duquesa Carolina’ en
el Principal de la Comedia, junto a Zoraida Marrero (Luisa Fernanda), Miguel de Grandy, Paco Obregón, Antonio
Palacios y Rolando Ochoa.

Terminando una temporada comienza otra y así va sumando roles a su imparable carrera lírica en títulos como: La
verbena de la Paloma, en el Teatro Nacional; La viuda alegre (Lehár), La duquesa del Bal-Tabarin (Bard), La casta
Susana (Gilbert), La princesa del dólar (Fall), Doña Francisquita (Vives), La princesa de las Czardas (Kalman), Lola
Cruz (Lecuona), el sainete lírico María de los Ángeles (Lecuona), así como en innumerables revistas, entre las que
sobresalen Las Leandras (Alonso-Múñoz Román) y El regreso de Tito (Carlos Robreño), bajo la dirección musical de
Rodrigo Prats.

Pasando unas veces por los teatros Principal de la Comedia, el Campoamor o el Martí y en las compañías de
Palacios, Lecuona o de Grandy va conformando su estela.

Paralelamente a su labor teatral, continuó siempre presentándose en la radio, contratada en espacios fijos, ya fuera
en CMQ, COCO o en RHC Cadena Azul. Además de rodar, el año 1941, su segunda película, Romance Musical.

La crítica advirtió unánimemente en la joven aptitudes notables, capaces de abrirle grandes horizontes bajo una
buena dirección. El público la destacó enseguida, concediéndole, con largueza, su favor.

Ella no se conformó solamente con la vertiente lírica y quiso, además, hacer teatro dramático. En Noviembre de 1942
debutó como actriz en el Teatro Nacional como ‘Doña Inés’ en Don Juan Tenorio (Zorrilla), junto al gran actor Otto
Sirgo.

Más adelante –con Miguel de Grandy- haría en el Teatro Campoamor: La novela de un joven pobre y La dama de las
camelias (Dumas), junto a Otto Sirgo, Concha Pascual, Pedrito Fernández entre otros actores. Y en el Principal de la
Comedia: Casa de muñecas” (Ibsen), junto a Carlos Badías.

Además, actuaría en La papirusa, Dios se lo pague, Nuestra Natacha, Doña Diabla, La danzarina roja (Hirsh) y
Dueña y señora, entre otras muchas obras.

Y una faceta más: la comedia. Mario Martínez Casado la incorporó a su elenco del Principal haciendo allí alta
comedia, desde Topacio (Pagnol), Morena Clara (Quintero), La chica del gato, Las don Juanes, Amo a una actriz, Yo
le cedo a mi mujer, Mis tres mujeres -junto a Enrique Santisteban- y un interminable etc.

Participó en dos de las primeras comedias musicales cubanas, Vivimos hoy y Hotel Tropical (Olga de Blanck) en el
Teatro Auditórium.

En el año 1945 -con 22 años- ya tenía una carrera, era previsible que levantara vuelo y buscara nuevos horizontes. La
nueva “conquista” sería México.

Debutó en la cinematografía azteca a las órdenes de Chano Urueta en la película El deseo, una adaptación de la
novela homónima del escritor alemán Hermann Sudermann.

Terminado el rodaje regresó a Cuba donde continuó su ritmo habitual. Meses más tarde la contrató el empresario
argentino Roberto Ratti para debutar en el Teatro Arbeu de Ciudad México como primera vedette de la Compañía de
Revistas Modernas que organizaba con artistas argentinos, mexicanos y cubanos. Se presentaron en Diciembre con
la revista Ritmos y canciones de América.

El éxito fue grande. Protagonizó como vedette innumerables revistas en los teatros  Arbeu, Lírico y Follies. El 15 de
Septiembre de 1946 inauguró el Teatro Tívoli con la representación de la revista Chofer, al Tívoli.

La Asociación de Periodistas Mexicanos la proclamaron “Primera vedette de México”, este galardón se repetiría
desde 1946 al 50; mientras que en los años 1951 y 52 la declararon “Primera vedette de América”.

Al mismo tiempo, continuó trabajando en la radio mexicana e intervino en cinco películas: Se acabaron las mujeres
(1946), La carne manda (1947), Cara sucia (1948), Mujeres de teatro (1951) y Del can-can al mambo (1951).

En 1947, viajó hacia los Estados Unidos, debutó en el Teatro Maison de Los Angeles y recorrió San Francisco, San
Diego y San Antonio.

El 20 de Diciembre de 1947 se casó con el actor mexicano Manuel Medel, fruto de esta unión llegaría, el 10 de Marzo
de 1949, su única hija: Rosa Maria.

En 1950, fue a Venezuela al frente de una compañía de operetas para debutar en el Teatro Nacional de Caracas junto
al afamado tenor Luis Sagi Vela y este mismo año viajaría a los Estados Unidos, donde debutó en el Teatro Latino de
Nueva York.

Al regreso a México, el matrimonio fundó la compañía de teatro lírico Medel-Fornés con la que recorrieron todo el país.

Representarían: El soldado de chocolate, El encanto de un vals, La gatita blanca, La verbena de la Paloma, La
revoltosa, La marcha de Cádiz, Luisa Fernanda, Los gavilanes, La viuda alegre y Doña Francisquita, entre otras.

Fue tanto el éxito de la compañía que fue menester contratar a una figura que pudiera alternar con ella. Entró
entonces la soprano española Pepita Embil y su esposo el barítono Plácido Domingo, padres del mundialmente
famoso tenor de hoy.

Por desavenencias matrimoniales, regresó definitivamente a Cuba junto a su hija en Febrero de 1952. Enseguida la
llamarían para enrolarla en la naciente televisión nacional.

Su debut televisivo seria en el espacio “Gran Teatro Esso” de CMQ-TV con la opereta La casta Susana, bajo la
dirección musical del maestro Gonzalo Roig y, nuevamente, se reunió con Antonio Palacios, Miguel de Grandy,
Maruja González y los Martínez Casado. Allí conocería a Armando Bianchi, con quien a partir de este momento uniría
carrera y, poco mas tarde, toda su vida hasta el 28 de Julio de 1981, en que Bianchi falleció.

En la Televisión Cubana, logró consolidar su carrera y fue este medio, el que le brindó una popularidad
extraordinaria, que mantiene hasta nuestros días.

Ante las cámaras interpretaría: dramas, revistas musicales, operetas, zarzuelas, comedias y un amplio repertorio de
canciones. Largas temporadas en las que protagonizó espacios fijos, otras veces en apariciones esporádicas, pero
siempre contando con el beneplácito de la tele-audiencia, que les hiciera merecedores -junto a Bianchi- del titulo de
Miss y Mister. Televisión 1953.

En esta etapa creó su propia compañía de operetas, debutando en el Teatro Martí con Pardon Madame (Victoria y su
húsar) de Paul Abraham, junto a Miguel Bodegas, Miguel de Grandy (padre e hijo), Zoraida Beato, Armando Bianchi y
Conchita Brando, con dirección musical de los maestros Gonzalo Roig y Rodrigo Prats.

Repusieron Las Leandras, junto a Rolando Ochoa; Los gavilanes, La verbena de la Paloma, La revoltosa, Luisa
Fernanda, La duquesa del Bal-Tabarin, zarzuelas y operetas que Antonio Palacios y Miguel de Grandy dirigieron
nuevamente para ella.

Estrenó en el cabaret Tropicana un espectáculo inspirado en operetas con el titulo de Las viudas alegres.

Intervino en cuatro coproducciones cinematográficas con los estudios mexicanos: Piel canela (1953), Tin-Tan en La
Habana o El mariachi desconocido (1953); Hotel Tropical o Me gustan todas (1954) y No me olvides nunca (1956).

Realizó temporadas de vodevil junto a Mario Martínez Casado. Actuó en Honduras y de nuevo Venezuela, Estados
Unidos y México. Grabó sus primeros discos de larga duración: uno en solitario y otro junto a Armando Bianchi.

Pero su fuerte sería la Televisión, espacios fijos como: “Video-revista La Corona”, “La Canción cuenta su historia” y
“Mi esposo favorito” (Joaquín M. Condall) -inspirado en “Te quiero Lucy”-, que se mantendría durante varios años en
el aire, siempre de pareja con Bianchi.

Además de apariciones esporádicas en los estelares: “Un romance cada jueves” (teatro), “La comedia del domingo”,
“Jueves de Partagás”, “Cabaret Regalías” y “Festival RCA Victor” (musicales).

Por esta época recibió consecutivamente por varios años el “Premio a la mejor vedette del año”, otorgado por la ACRI
(Asociacion de la Critica Radial e Impresa); el “Gran premio Avallaneda” por Artista Versátil; y también el Trofeo
PANART.

En Septiembre de 1957 partió junto a Armando Bianchi hacia España; allí debutarían en el Teatro Cómico de
Barcelona con la revista Linda Misterio con música de Augusto Algueró. Posteriormente en el Teatro Madrid de la
capital, causó sensación en la comedia musical Los siete pecados capitales, de Algueró y Montorio, donde encarnó
siete personajes distintos.

En el Teatro Calderón harían Pan, amor y la Gran Vida, de Romero Marchent, después en el Teatro Alcázar de la calle
de Alcalá estrenaría Tócame Roque, de Múñoz Román, y por ultimo regresaría al Calderón con la revista Siete novias
para mi solo.

En Febrero de 1959 decidió regresar a Cuba. Dejaba atrás un contrato de cinco años con Múñoz Román y un gran
éxito logrado después de casi dos años de trabajo.

De regreso a casa comenzó una ardua etapa de presentaciones en televisión, teatros y cabarets.

En televisión protagonizó programas semanales durante décadas; “Lunes de la Shell”, “Desfile de éxitos”, “Desfile de
la Alegría”, “Su noche favorita”, “De repente en Televisión”, “En orbita con la alegría” y “Cita con Rosita”. Pero además
se presentaría esporádicamente en espacios como: “San Nicolás del Peladero”, “Recital”, “Juntos a las 9”, “La
Revista del Domingo”, “Saludos Amigos”, “En compañía de …”, “Mañana es Domingo”, “Café”, “Bienvenida la
Música”, “Contacto”, “La noche se mueve”, “Para no salir de casa”, entre muchos otros.

En la primera mitad de los sesenta presentaría en el espacio “Viernes de Gala” muchas de las zarzuelas y operetas
que hiciera para el teatro en años anteriores.

Actuaría innumerables ocasiones en “La comedia del Domingo” y en “Teatro ICR”, donde volvió demostrar su calidad
de primera actriz en obras como: El dulce pájaro de la juventud, Lucy Crown, La loba, Morena Clara, Delito en isla Las
Cabras, El hombre de la piel de víbora, Los delfines, Filómena Marturano, Deseo bajo los olmos, El álbum, Mesas
separadas; y en los últimos años: Nenúfares en el techo del mundo (Nicolás Dorr) y Sofía y el ángel (Dora Alonso).

Ha intervenido además en dos teleseries (telenovelas): “Las Honradas” (M. de Carrión) (1993) y “Violetas de agua”
(2001).

Su labor como actriz teatral no fue tan numerosa pero si importante, en obras como: Hoy engañé a mi marido en la
Sala Arco Iris el año 1960, La permuta en el Teatro Mella el 1980, Canción de Rachel, de Miguel Barnet y Sergio Vitier,
en  el Teatro Mella el 1982, Confesiones en el barrio chino, de Nicolás Dorr, en la Sala Covarrubias del Teatro
Nacional en 1984 y 1987, las comedias musicales: Hello Dolly!, de Jerry Hermann, en el Marx el 1985 y Vivir en Santa
Fe, de Nicolás Dorr-Juan Formell, en el Nacional el 1986, Para matar a Carmen, de José Milian, en México el 1993) y
Nenúfares en el techo del mundo, de Nicolás Dorr, en la Sala Covarrubias el 1997.

En 1960 viajó a México para presentarse en televisión: “Show de Arau” y a Puerto Rico para filmar una coproducción
con España: “Palmer ha muerto”.

Entre el 1961 y 62 haría temporada lírica en el Payret y el Lorca con La verbena de la Paloma/La Revoltosa y La viuda
alegre, de nuevo dirigida por Antonio Palacios y Miguel de Grandy.

En Septiembre de 1962 fue una de las fundadoras del grupo Teatro Lírico Nacional, con el que debutaron en el
García Lorca con Luisa Fernanda el 17 de Mayo de 1963.

Con el Lírico Nacional repondrían La viuda alegre (1963 y 1967), La princesa de las Czardas (1964), María la O (1964,
78 y 99); La verbena de la Paloma/La Revoltosa (1965); El conde de Luxemburgo 1966 y, últimamente, Cecilia Valdés
(1998).

En cabarets haría temporadas en el Capri con “Consuma productos cubanos” (1959) (Albero Alonso), “Lunes de La
Fornés” (1964); “La Fornés en Varadero” (1965) y Tropicana 1984 (México).

Durante estos años se editan otros dos LP’s y realiza innumerables grabaciones de diversos géneros para sus
programas televisivos, los cuales se conservan en los archivos del Instituto Cubano de Radio y Televisión.

En 1966 encabezó la producción musical “Variedades de La Habana”, que se presentó en la URSS, Hungría,
Bulgaria y Rumania.

Participó en los Festivales de la Canción de Varadero (1967, 70 y 81). Realizó el primero de sus Recitales en el
Amadeo Roldán en Junio de 1968. Recitales que se reeditarían en cuatro ocasiones, siendo el último en el 1977;
meses antes de incendiarse el teatro.

En Agosto del año 1968, asistió como invitada al Festival de Sopot (Polonia).

En 1972, representó a Cuba la gira musical “Melodías de los Países Amigos”, que recorrió durante tres meses los
países de Europa oriental. Ese mismo año, participó como promotora del disco cubano en el Festival Orfeo de Oro
(Bulgaria).

La primavera de 1976 -después de 16 años de ausencia- regresó a México y reverdeció sus lauros en tierra azteca.
Allí se presentó en Televisión (Canal 13) y realizó un especial musical; protagonizó Las cartas boca abajo, de Buero
Vallejo; intervino en el espacio “Sábados con Saldaña” e hizo una temporada en el Teatro Blanquita de la Ciudad de
México.

En el año 1978 se presentó en Mongolia, representando el disco cubano. Y luego en la URSS., donde realizó varios
programas de Televisión.

Regresaría a México en 1984 protagonizando un espectáculo de Tropicana que se presentó en Los Candiles del
Hotel del Prado, giró por algunos estados de la república y finalmente se presentó en el Auditorio Nacional del
Distrito Federal.

Volvería en el año 1987, para filmar una breve parte en Hoy como ayer o El bárbaro del ritmo y actuar en Televisión, en
el 1990, presentando el espectáculo unipersonal “Reencuentro con México” (“Ser Artista”) (A. Menéndez) en el Teatro
de la Ciudad; en el 1993, con la obra de José Milian, Para matar a Carmen y en el 2000 viajó a Veracruz, para
presentarse en la primera edición del Festival dedicado a la figura de Agustín Lara.

A partir de los años 70 se sucederían sus espectáculos teatrales: “La Fornés Tridimensional” (en 1977/78); “La
Fornés en el Musical” (Teatro Musical de La Habana, 1979); “Rosita en concierto” (1981); “Retrato en vivo” (Teatro
Mella, 1982); Gala Guzmán (1982/03); “De que gusta; gusta …” (T. Mella, 1984); “Ser Artista” (T. Nacional, 1987/90);
Gala “50 Años Vida Artística” (GTH, 1988); “Toda una vedette” (T. Mella, 1988/89); “La Fornés a escena” en el Teatro
Terry de Cienfuegos y Nacional de La Habana, el año 1989, que supondría su despedida oficial del género lírico;
“Vedettísima” (Gira por Cuba, 1989-90/Teatro Marx, 1991 y Teatro América, 1992); “Como siempre… La Fornés” (T.
Mella/T. América, 1995); “La Fornés en vivo” (Anfiteatro de La Habana, 1997); “La Fornés en blanco y negro” (Anfiteatro
de La Habana, 2001); “Una Rosa para todos” (Gira Nacional por Cuba y GTH, 2003) (Por primera vez -a sus 80 años-
fue “barriendo” por 18 ciudades la geografía cubana); “Rosita Fornés, entre amigos” (Sala Hubert de Blanck, 2005);
“Una Rosa con glamour” (GTH, 2006); “Tres tiempos de mujer” (GTH, 2006) y “Rosa del tiempo” (Gira, 2007).

Durante mas de dos décadas, el cine cubano obvió su presencia. No la llamó hasta 1983; pero con Se Permuta pudo
demostrarle a los olvidadizos y escépticos quien era: la película logró un rotundo éxito.

Después vendrían Plácido (1986), Papeles secundarios (1989), Quiéreme y verás (1994), Las noches de
Constantinopla y Al atardecer (2001).

En 1996 la invitó el Teatro Repertorio Español a la ciudad que la vio nacer, Nueva York, donde haría varias
presentaciones.

En el 1999 lo haría en Miami: “Concierto del recuerdo” (Club Starfish, Miami Beach). El 2003, volvería a la ciudad de la
Florida con “Una Rosa para las Divas” (ASHE Auditorium-Hotel Hyatt).

Sus últimas participaciones líricas serian con las zarzuelas cubanas Cecilia Valdés el año 1998 en el rol de ‘Doña
Rosa Sandoval de Gamboa’ y en Maria la O el 1999 como la ‘Marquesa del Palmar’, esta ultima obra se llevó a
España, presentándose en el Teatro Campoamor de Oviedo, Asturias y, posteriormente, en La Coruña, León y
Segovia.

En 1996 se le realizó su primer documental biográfico Rosita Fornés, mis tres vidas, producción José A. Jiménez,
dirigido por Luis O. Deulofeu. Y en el 2001 la Editorial Letras Cubanas saca su biografía “Rosita Fornés”, escrita por
Evelio R. Mora.

En los últimos años se han editado dos compactos: “Canciones de ayer y de siempre”  (EGREM 2004) (2 Volúmenes
Recopilatorios) y “Rosa del Tiempo” (Ábdala 2005) (Nuevas grabaciones).

Durante los años 80 la revista Opina creó los GIRASOLES -premio de popularidad- y le entregaron el de cobre en
1982 y el de cristal en 1984.

Se alzó con el Premio de Actuación Femenina en el Festival de Teatro de La Habana de 1984, por su interpretación
de ‘Violeta’ en Confesiones en el barrio chino.

Recibió “La charola de plata” -México 1984- otorgada por la Delegación Benito Juárez y el Distrito Federal como
artista del pueblo.

Obtuvo un Premio Especial de Interpretación en el Concurso Guzmán’84, por la canción “El Comediante” (José A.
Quesada).

Durante la Gala por su 50 Aniversario en el Arte (1988), le entregaron un “Diploma de artista emérita” de la Unión
Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.

También en 1988, fue merecedora del premio “La giraldilla”, símbolo de la Ciudad de La Habana.

En 1995 recibió la Orden Félix Varela. También ha sido galardonada con los Premios del Gran Teatro de La Habana
(1988) y los Nacionales de Teatro (2001), de Televisión (2003), de Música (2005).

Es muy difícil resumir una vida tan larga y tan fecunda como la de Rosita Fornés. Se podrá hacer de otra forma pero
no con tanto amor y tanta documentación como lo ha hecho José Antonio Pisani Martín en esto que acaban ustedes
de leer.

Otra muestra de su cariño a esta artista es el sitio www.rositafornes.com donde se pueden ver fotos y datos que no
están aquí.
Vea Rosita Fornés cantando Cecilia Valdés