Hernández, Yolanda
“Maravilloso” resulta insuficiente. Hay que inventar el adjetivo en nuestra lengua capaz de calificar a un concierto
como el ofrecido por la experimentada y consagrada soprano cubana Yolanda Hernández en nuestra Habana Vieja.
El V Festival de música Antigua Esteban Salas, una vez más se vistió de lujo con las grandes arias barrocas
interpretadas por Yolanda Hernández acompañada al piano por Marita Rodríguez y otros músicos invitados, en la
Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, en la noche del viernes.

Toda música del Siglo XVII: Vivaldi, Bach, Haendel, Caldara, Stradella y Purcel; llenaron el espacio sonoro de la
magnífica sala de conciertos, en la potente voz de la Diva de Ébano, dueña de un bello y amplio registro vocal, un
timbre claro y brillante, en un abarcador programa digno de complacer plenamente a los melómanos más exigentes.
Con When I am laid in Earth se inició el jubileo seguido de Music for a While ambas composiciones de Henry Purcell.
Ya estaba echada la suerte, el éxtasis se iría apoderando de todos los presentes con cada una de las interpretaciones
de esta “soberana”, cuya entrega interpretativa, apoyada en una imagen apasionada, hermosa y segura sobre la
escena, permitió que su excepcional voz nos cautivara sin alardes y que se estableciera una sincronía sentimental,
anclada en los sentidos, que sólo auspician la música elevada y el intérprete virtuoso, al decir de una colega.

Y para demostrarlo ahí está su interpretación, con esa voz de gran expresividad y volumen, en Cosi, amor, mi fai languir
de Alessandro Stradella; Selva amichi de Antonio Caldara o Lascia ch’io pianga, Ombra mai fu, Dank sei Dir, Herr y
Pinageró de sorte mia, todas de Georg Fiedrich Haendel.
Jóvenes músicos invitados acompañaron a la Diva en algunas de sus interpretaciones: Zorimé Vega en la flauta, quien
se desempeñó con gran profesionalidad acompañándole en Aus Liebe will mein Heiland sterben de Johann Sebastian
Bach. Igualmente le acompañaron en Erbarme Dich, mein Gott, um meiner Zäbren willem, también de Bach, Beatriz
Vera como primer violín, Silvia Suárez, segundo violín; Yuliena Fernández, viola y Maylín Sevila en el violoncello.

Momento sublime lo constituyó la presencia de la música de Antonio Vivaldi de quien le escuchamos Sposa son
dispenzzata y Un certo non so che.

En ocasiones nos sentimos transportados a las salas cortesanas medievales de Florencia, a los sobrios castillos
austriacos o a la Suiza besada por los Alpes.
Finalizado el concierto, el público presente, funcionarios de la cultura, cuerpo diplomático, artistas, amigos y familiares de
la Diva le prodigaron un prolongado “encore” por lo que Marita y Yolanda decidieron regalarnos una obra que siempre
queremos escuchar en su voz poderosa y expresiva Tu Lo Sai de Giuseppe Torreli.

Yolanda Hernández estudió canto, piano y percusión en La Habana, se perfeccionó en el Conservatorio Tchaikovsky de
Moscú y en Polonia. Fue acreedora del Gran Premio con Mención Especial por la calidad interpretativa del Concurso
Tchaikovsky en el año1974.
de la opera Halka. Ha tenido muchos otros protagónicos en diversas óperas en el Teatro Bolshoi, la Ópera e Varsovia, la
Ópera de Lyon, la Ópera de Nantes y la Ópera de Tokio; además ha ofrecido recitales en numerosos países,
cosechando lauros en los escenarios más exigentes del arte lírico mundial como son la Gran Sala Tchaikovsky de
Moscú, la sede de la UNESCO, la Casa de las Américas en España, la Embajada de Brasil en Paris, el Gran Teatro de
Gijón, el Museo de los Instrumentos de Munich, el Museo de Arte Moderno de Paris, la Iglesia de Nuestra señora de la
Paz en Macon, las iglesias de la Santa Trinidad y San Vicente de Paul en Paris y otras.

Dicen que Yolanda canta como los ángeles, yo nunca he escuchado cantar a ninguno; mas me atrevería a decir que los
ángeles cantan como Yolanda.