Los Maestros de Canto
Los Maestros
Francisco Dominicis
José LeMatt
Marcelino del Llano
Arturo Bovi
Mariano Meléndez
Copiado dela Internet con agradecimiento a En Caribe.

Mariano Meléndez Cabrera (1886-1960). Intérprete de la canción cubana en los primeros años
de la discografía nacional. Profesor de canto y repertorista.

Mariano Meléndez Cabrera nació en Cádiz el 11 de septiembre de 1886, de padre español y
madre cubana. A sus dos años de edad, la familia se trasladó a La Habana, donde fue
discípulo de los maestros Pablo Meroles y Andrés Antón. Se graduó de música en el
conservatorio Payrellade.
Se presentó en público por vez primera en una función de la academia de Meroles, en el Teatro
Nacional, cantando el tercer acto de Fausto. Debutó profesionalmente, en el papel de El
gondolero, de la zarzuela Las Musas Latinas, en el teatro Actualidades.
Estrenó en el teatro Payret Quiéreme mucho, de Gonzalo Roig, que llevaba por título Serenata
Cubana. Meléndez solicitó al maestro que cambiara el nombre de la pieza por la primera línea
de la letra, a lo que Roig accedió.
El 10 de octubre de 1922 actuó en la transmisión inicial de PWX, primera estación de la radio
comercial en Cuba, junto a Rita Montaner. En esa oportunidad cantó la criolla Soy cubano, de
Luis Casas Romero.
Entre 1923 y 1928 grabó más de cien números para varias marcas discográficas. En sus
primeros discos, para la firma Brunswick, y luego para la RCA Víctor, fue acompañado al piano
por Ernesto Lecuona, autor de la mayoría de las piezas que registró Meléndez en esa etapa
inicial, entre ellas Junto a ti y A una golondrina, ésta última con versos de Juan Clemente
Zenea; y de Lecuona, con letra de Gustavo Sánchez Galarraga, Te diré un cuento; ¿Te
acuerdas?; La bella durmiente y Bajo el claro de la luna.
Además de Lecuona, acompañaron al tenor cubano Jaime Prats, con su orquesta, y los
pianistas Rafael Betancourt y Nilo Menéndez. En ocasiones Mariano Meléndez cantó a dúo con
Antonio Utrera, María Adams y Tata Villegas, entre otros. Su número más popular fue el titulado
La casita cubana (1926), atribuido en la etiqueta del disco a Narciso Sucarichi, aunque en
realidad es el número conocido originalmente como La casita, de los mexicanos Manuel J.
Othón y Felipe Llera, pero con otra letra.
En el repertorio de Meléndez se encuentran varias canciones mexicanas, como Un viejo amor,
de Bustamante-Esparza Oteo, y A la orilla de un palmar, de Manuel Ponce. También grabó
cuplés y bambucos.
Meléndez fue el primer cubano en grabar profesionalmente tangos argentinos, como Maldito
tango, Es un golfo (1923), Milonguita (1924), Melenita de oro, Madre (1925), Oh, Julián y Todo
por ti (1926).
A partir de 1925, año en que se inició el procedimiento eléctrico de registro fonográfico, a la vez
que Meléndez grababa en Nueva York piezas de Gonzalo Roig, Anckermann y Sánchez de
Fuentes, –algunas consideradas “de concierto”, como Funeral, de Lecuona–, llevaba al disco
versiones de “songs” norteamericanas -Remember, de Irving Berlin, Yes Sir, that’s my baby, de
Gus Kahn, Oh how I miss you tonight, de Joe Burke-, o acoplaba una “pieza” titulada Monterito
Jazz Jazz, de Sucarichi, en la cara opuesta de una placa que contenía el bolero capricho de
Anckermann Dime por qué.
Mariano Meléndez participó en representaciones operáticas –Marina, Rigoletto–, y en conciertos
de música cubana organizados por Ernesto Lecuona, Jorge Anckermann y Eduardo Sánchez de
Fuentes, junto a Rita Montaner, Alejandro García Caturla y María Fantoli.
Trabajó en numerosas puestas en escena de zarzuelas y operetas –La Viuda alegre, El Conde
de Luxemburgo, Alegría de la Huerta–, hasta que, a finales de la década de 1930, se dedicó
por entero a la enseñanza de canto y a la preparación de repertorios de jóvenes intérpretes, en
su vieja casa de la calle Consulado, cerca de varios de los principales teatros habaneros:
Campoamor, Alkázar, Encanto, Payret, Martí, Nacional, Fausto. Entre sus discípulos estuvieron el
barítono Pedro Arias, la soprano América Crespo, la vedette Rosita Fornés y la luego famosa
bolerista Olga Guillot.
Mariano Meléndez falleció en La Habana el 15 de octubre de 1960..
Aunque hoy, al escucharlo, resulta casi imposible pasar por alto los inconvenientes del primitivo
sistema acústico, por la precariedad del sonido y la infidelidad de los timbres, la mayor
importancia que revisten las antiguas grabaciones de Meléndez está en haber sido las primeras
que se hicieran, y en algunas ocasiones las únicas que existen, de muchos de los autores
cubanos que grabó: Lecuona, Sánchez de Fuentes, Roig, Alberto Villalón, José Marín Varona y
Luis Casas Romero. También diversos géneros, como guajiras, claves, criollas, puntos cubanos,
danzas, boleros, caprichos y habaneras, quedaron registrados de aquel modo. Esos discos son
fuentes documentales para conocer el estilo de acompañamiento instrumental e interpretación
vocal de distintos géneros y modalidades musicales en los días nacientes del registro sonoro.