Varela, Blanca
Nació en la ciudad de Camagüey el 6 de Abril de 1927.

Blanca Varela Acosta fue la tercera y última de los hijos del matrimonio formado por
Fernando Varela y Mercedes Acosta. Sus hermanos fueron Fernando y María Luisa.

A los cinco años ya se había incorporado a la sección musical de su parroquia y a los
nueve empezó a estudiar piano pero su profesora, Lila Noriega, notó que la alumna
tenía una voz privilegiada, y le enseñó a cantar “Escucha al ruiseñor” y “Canto indio”,
pidiéndole a su madre que la inclinara hacia el estudio de canto.

Animada por su madre, que también había notado la musicalidad de su voz y su
presencia escénica, estudió ballet, canto y piano y obtuvo su maestría al graduarse en la
Academia de Música de la Colonia Española de Camagüey.

A los nueve años se presentó en la emisora CMJC cantando tangos regularmente en el
programa dirigido por José Silva. Tuvo tal éxito que se convirtió en invitada permanente
en el programa. Este éxito la animó a concursar en un certamen de búsqueda de
talentos patrocinado por la Sociedad Popular de Santa Cecilia del que también salió
ganadora.

Su madre, que era aficionada a la coloratura, le compró las partituras de las arias de
Lucía de Lammermoor y La traviata. Conforme las iba estudiando, los tangos iban
pasando a ser historia.

Más tarde volvió a ganar en un concurso patrocinado por la marca de chocolates “La
Estrella” que incluía una invitación para viajar a la ciudad de La Habana con sus padres
para hacer una presentación especial en el programa estelar de CMQ, “Cadena
Crusellas” que dirigía Arturo Atalejo, donde cantó la romanza de la zarzuela María la O de
Ernesto Lecuona.

Después volvió a competir en "La Corte Suprema del Arte", programa de la emisora
CMQ dirigido por José Antonio Alonso, donde fue ganadora por su interpretación de la
pieza lírica para soprano de coloratura "Escucha al Ruiseñor" también de Ernesto
Lecuona.

Durante su adolescencia tomó parte en innumerables recitales operísticos en su ciudad
natal interpretando el repertorio belcantista y especialmente el “Aria de la locura” de
Lucia de Lammemoor, que en esos momentos se convirtió en su arma favorita.

Siguieron los recitales locales y la joven artista, ya una muchacha muy atractiva, contrajo
matrimonio a la edad de 16 años con Manuel Cibrián. De este matrimonio nacieron dos
hijos, Blanquita  y Luis.  Aquí se produjo el primer conflicto entre la posible carrera como
cantante y la dedicación a su familia.

El matrimonio se disolvió al cabo de cuatro años, reteniendo ella la custodia de los
hijos. La música tomó entonces un lugar muy importante en su vida y, con el apoyo de
su familia, pudo seguir cantando su ya extenso repertorio en recitales en emisoras
radiales y teatros.

Las presentaciones artísticas se limitan a eventos en la ciudad de Camagüey y en las
Salas La Bolera y Copacabana.

El amor llamó otra vez a su puerta y quien la cortejaba era su pianista acompañante,
Miguel Zabaleta, que se convirtió en su esposo al poco tiempo. Los niños, que ya habían
crecido, necesitaban menos atención.

Eran los últimos años de la década de los cuarenta y la prosperidad reinaba en Cuba.
Había más recursos para el mundo del espectáculo y las compañías de revistas que
recorrían la Isla obteniendo grandes éxitos. Una de ellas, la de Mario Martínez Casado,
se presentó en la ciudad de Camagüey y, como requisito para poder actuar en esa
plaza, debían incorporar a un artista de la Sociedad de Artistas locales.

Cuando Mario Martínez Casado la incorporó a las actuaciones de su compañía en
Camagüey lo hizo sin haberla visto actuar, ni oído cantar, lo hizo sólo por cumplir con el
requisit,o pero cuando la vio y oyó en el aria de la locura de Lucia de Lammemoor y en la
romanza de María la O, en medio de los aplausos le propuso que se uniera a la
Compañía como estrella invitada para el resto de la gira por toda la isla de Cuba más
las actuaciones previstas en Puerto Rico, Venezuela, República Dominicana y Haití.

Los consejos y el apoyo de su familia lograron hacerle superar las dudas que sus
instintos maternales habían introducido en su mente. Se incorporó a la compañía de
Mario y participó en el resto de la gira, de ahí que ella considere agradecida que fue
Mario Martínez Casado el que la descubrió y el que la lanzó.

Al principio de los años 50 fue contratada para cantar en programas de variedades en
La Habana, ocasión en que la escuchó el Maestro Gonzalo Roig quien, impresionado
por la calidad de su voz, la invitó para que  interpretase el personaje principal de su
Cecilia Valdés. Desde entonces se convirtió en la cantante ideal de esa zarzuela, así
como de María la O, Amalia Batista y todas las heroínas del repertorio de zarzuelas
cubanas.

Poseedora de una voz naturalmente impostada, en raras ocasiones tomó clases de voz  
y fueron realmente los músicos y compositores de la época los que contribuyeron a su
formación como soprano lírico-spinto.

Durante la década de los cincuenta participó en todos los programas de variedades de
la TV cubana. En tres ocasiones fue la ‘Cio-Cio-San’ de la ópera Madama Butterfly
alternando con los más notables cantantes líricos del momento y especialmente con las
mezzosopranos Marta Pérez y Lalita Salazar, que asumieron el papel de ‘Suzuki’ en
representaciones diferentes.

También interpretó ‘Micaela’ en Carmen y la ‘Leonora’ en El trovador.

Participó en todos los conciertos importantes de esa época compartiendo escenarios
con Celia Cruz, Fernando Albuerne, Manolo Torrente, Marta Pérez, Luis Carbonell, Ester
Borja, Olga Guillot, Zoraida Marrero, Maruja González, América Crespo, Rolando Laserie,
Daniel Riolobos, Wilfredo Fernández y muchos otros artistas de Cuba y del extranjero.

El 9 de Noviembre 1956, actuó en el Teatro Blanquita, en un concierto con la Orquesta
Filarmónica de La Habana, dirigida en esa ocasión por Gonzalo Roig, en el que
participaron también: Carmelina Rosell, Gladys Puig, Iris Burguet y América Crespo.
Blanca cantó la romanza “Matanzas”, de La hija del sol, del maestro Roig.

El sábado 27 de Agosto de 1955, cantó Cecilia Valdés en el Teatro Nacional, con
Panchito Naya (Leonardo), Alberto Garrido (Tirso) y Federico Piñero (Don Melitón),
Candita Quintana (Dolores), Otto Sirgo, Enrique Santisteban, Paul Díaz, Lolita Berrio
(Doña Rosa) y Blanquita Becerra (Dolores Santa Cruz) en una representación que fue
homenaje nacional a Agustín Rodríguez.  

Dada su gracia y presencia escénica, fue seleccionada por Roderico Neyra (Rodney)
para encabezar varias producciones en el Cabaret Tropicana, creadas especialmente
para ella, como Luisa Fernanda en Chemise, La viuda alegre y Estampas de La
Habana, que se mantuvieron en cartelera por largos períodos de tiempo con gran éxito.

Cantó Cecilia Valdés el mes de Mayo de 1958, en el Teatro Martí con compañía Aguilá
Martelo, junto a Miguel de Grandy, Alberto Aguilá (José Dolores Pimienta), Ana Margarita
Martínez Casado (Isabel Ilincheta), Teresita Silva (Dolores), Antonio Martelo (Don
Melitón), Mario Martínez Casado (Tirso), Blanca Becerra (Dolores Santa Cruz), Ramón
Calzadilla (Esclavo), Nidia Sariol (Doña Rosa), Enrique de la Torre (Don Cándido).
Dirigió Gonzalo Roig y Alberto Aguilá estrenó en esa serie “Dulce quimera”.

Comenzó a grabar lo que hubiese sido un disco de larga duración para la compañía
Velvet alrededor del año 1959. De esas sesiones se han rescatado la romanza de la
zarzuela Soledad, de Rodrigo Prats, considerada por muchos la interpretación definitiva
de esta difícil y bella romanaza, y la canción lírica del maestro Ernesto Lecuona El Cisne,
siendo esta la única grabación que se conoce de esa pieza.

Este año de 1959 trajo la ruptura de su segundo matrimonio.

El 26 de Marzo de 1960 en el Teatro Martí, compartió el papel de ‘Amalia’ con Zoraida
Marrero y Estelita Santaló en Amalia Batista con Miguel de Grandy (Julio), Zenia Marabal
(Carmita), Paúl Díaz (Alberto), Pilar Muñoz (Mariana), Alicia Rico (Goya), Candita
Quintana (Estrella), Carlos Pous (Monguito), Rolando Ochoa (Papito). Homenaje a
Rodrigo Prats.

En 1960, con la compañía Meluzá Otero, visitó Puerto Rico donde presentaron la
zarzuela María la O, de Ernesto Lecuona, y estampas de operetas con Miguel de Grandy
como director y cantante.

Miguel de Grandy la reclamó en 1961 como intérprete principal de seis zarzuelas, para
un nuevo programa de televisión, todas bajo la dirección del maestro Gonzalo Roig:  
Katiuska,  Luisa Fernanda, Los Claveles, La Parranda, Amalia Batista y Cecilia Valdés.

Las cuatro últimas se han preservado para la posteridad en sonido digital.

¬-Los claveles con Armando Pico cantando las romanzas y dúos.

-La Parranda con Miguel de Grandy (Miguel), Lina Brando (Carmela) y Mario Martínez
Casado (Retrasao).

-Amalia Batista con Armando Pico (Julio), Berta Sandoval (Carmita), Ramón Veloz
(Monguito), Anibal de Mar (Chao) y Conchita García (Estrella).

-Cecilia Valdés con Armando Pico (Leonardo), Alba Marina (Ilincheta), Miguel de Grandy
(Pimienta), Barbarito Diez (Esclavo), Conchita García (Dolorita), Julita Muñoz (Dolores
Santa Cruz). Todas ellas con la Orquesta de la CMQ y dirigidas por Gonzalo Roig.

En 1961 se casó con el médico Antonio Calzado y a mediados de ese mismo año 1961
salió de Cuba y se radicó en EE. UU. con su esposo. Sus hijos y sus padres habían
salido antes.

Sus obligaciones familiares la llevaron a Detroit, Michigan, donde el Hospital de esa
ciudad había contratado a su marido. Su estancia en Detroit duró desde 1962 a 1967,
periodo en el que hubo un paro en su carrera, justificado por el necesario período de
adaptación a un nuevo país y el nacimiento de su tercer hijo, Ernesto.

Establecida en Miami en 1967, la naciente Sociedad Pro Arte Grateli, fundada por Marta
Pérez, Pili de la Rosa, Demetrio Menéndez y Miguel de Grandy, la reclamó para su
segunda producción, Luisa Fernanda, en al año 1968.

Tal y como había conquistado a la ciudad de La Habana con su arte años atrás se
convirtió, junto a su amiga Marta Pérez, en el gran baluarte de la Sociedad Grateli, donde
interpretó el vasto repertorio internacional del teatro lírico durante más de veinte años.

Viajó a varios países de América y a ciudades de los EE. UU. en exitosas
presentaciones de concierto, cantando lieder, zarzuelas, operetas y ópera.

En los veinte años de su colaboración con la Sociedad Pro Arte Grateli interpretó,
además de Luisa Fernanda, ya citada, La viuda alegre, Bohemios, Marina, La rosa del
azafrán, Cecilia Valdés, María la O, Los gavilanes, Las leandras y muchas otras
zarzuelas y operetas.

Voluntariamente, se retiró de la escena en plenas facultades, para dedicar su arte a la
devoción cristiana.

Ahora, su voz puede escucharse solamente cada semana en alguna congregación
cristiana de Miami y sus alrededores.

Sus numerosas grabaciones se escuchan diariamente en alguna estación de radio de
la América Hispana, especialmente en Cuba, así como en el sur de la Florida.

Recientemente hizo dos excepciones a su auto-impuesto retiro accediendo a cantar una
canción para la producción discográfica "Amistad 404" que celebra la música de su
mentor y amigo Gonzalo Roig, y en diciembre de 2003 participó  en el homenaje a Marta
Pérez, donde interpretó la plegaria "Gracias Señor" de Mercy Ferrer.

Hoy vive rodeada del amor de su numerosa familia (tres hijos -Blanca, Luis y Ernesto-,
dos nietos, cuatro bisnietos, una taranieta, hermanos y sobrinos), del respeto y cariño
de sus compañeros del mundo de la lírica y de un gran número de admiradores,
quienes, esparcidos por todas partes del mundo, atesoran sus grabaciones
discográficas.

Para estos últimos debemos decir que hay un disco, no muy difícil de encontrar, que no
se pueden perder y que ella misma titula Algo para recordar y que contiene 19 números
que van desde piezas clásicas del teatro musical de Broadway hasta canciones
cubanas y romanzas de zarzuelas.

Algo más difícil, pero no imposible, será encontrar las grabaciones recuperadas de
María la O, un disco con romanzas de zarzuelas y otro llamado “Colección histórica” que
abarca alrededor de 4 décadas de su carrera comenzando por bandas sonoras de
programas de televisión hechos en Cuba en los años 50 y, además, una selección de
interpretaciones en vivo con la Compañía Grateli desde su fundación hasta los años 80.

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Como creemos que está llena de datos interesantes, vamos a reproducir íntegramente
la siguiente  entrevista, con introducción y todo:

Con motivo de la aparición en disco compacto de una grabación histórica de la zarzuela
cubana Cecilia Valdés, cuyo rol central correspondió a Blanca Varela, hemos querido
dedicarle a la cantante nuestro espacio. La Habana Elegante agradece la cooperación
brindada por la señora Blanca Varela y por el amigo Juan Cueto quien accedió a
entrevistar a la artista.

Recientemente fuimos sorprendidos por la aparición de un disco de Cecilia Valdés que
no conocíamos. ¿Qué puede decirnos sobre el mismo?

Es una grabación hecha en 1961 en el programa de televisión "Viernes de Gala" de
CMQ. Recuerdo que fue una gran temporada donde canté, además de esa Cecilia,
Luisa Fernanda, La Parranda, Los Claveles, Amalia Batista y Katiuska. Sobre esta última
hay una anécdota. Ya grabada la obra en su totalidad, el mismo día en que se iba a
transmitir, el censor de la emisora dijo que la obra contenía elementos
contrarrevolucionarios y la presentación fue suspendida.

Además de Cecilia, ¿qué otra obra del teatro lírico es su favorita?

María La O, que fue otro de mis grandes triunfos.

¿Qué personaje que nunca cantó le hubiera gustado interpretar?

‘Violeta’ (de La traviata)

¿Por qué con esa voz excepcional, no quiso irrumpir nunca en el escenario operístico
internacional?

Porque hubiera requerido mucho tiempo y mi prioridad fue siempre mi hogar.

Pienso que poseer un don como el de su voz implica una responsabilidad enorme,
especialmente, cuando se han de tomar decisiones que para el resto de los mortales
son pasos naturales en la vida. Por ejemplo: optar por dedicarse de lleno al canto o
compartir esa vocación con los deberes inherentes al matrimonio y la maternidad. ¿Tuvo
alguna vez dudas de esa índole?

Bueno, fue muy difícil, pues siempre existió la lucha entre la artista que había en mí y la
mujer de hogar que me encanta ser. Yo me casé y comencé a tener hijos cuando era
muy joven y ese hecho definió mi futuro. Yo sé que eso significó un freno, una limitación
a mi carrera, pero no, no me arrepiento de nada. A pesar (y no debería usar esta
expresión, "a pesar", porque para mí ha sido una gran satisfacción mi vida familiar),
mejor debía decir: "con todo y eso", creo haber desarrollado una carrera muy sólida sin
haber desatendido mis obligaciones domésticas. Y hoy día veo lo acertado de mi
decisión. Un balance perfecto: una carrera exitosa, al tiempo que proporcionaba el calor
y el cuidado que mi familia necesitaba. Tengo la satisfacción del deber cumplido.

¿Recuerda la primera vez que se percató de la calidad del instrumento vocal que
poseía?

No fui yo la que se percató, fue mi maestra de piano. A mí me encantaba Libertad
Lamarque y un día empecé a cantar mientras practicaba. La maestra me oyó, y (voy a
acortar la historia), después de decirle a mi madre que yo tenía una voz natural de
soprano-lírico-ligero, me ensayó y acompañó al piano un tango, que canté en la emisora
radial CMJC de Camagüey; creo que fue Ayúdame a vivir. Pero después me dijo: "No
más tangos". Desde ahora cantarás sólo lo apropiado para tu voz. Tenía nueve años.
Ese fue el comienzo.

¿Cuál fue su última actuación en Cuba?

Fue en julio del 61, en el programa "Viernes de gala" donde interpreté Amalia Batista.

Háblenos sobre la fecha y las circunstancias de su salida de Cuba.

Mis hijos habían salido secretamente con mis padres hacia Estados Unidos, así que
después de esa Amalia Batista decidí no cantar más en Cuba y, como mi salida se
demoraba, el Circuito Cobian's de Puerto Rico, con quien me unían lazos profesionales,
me hizo llegar un contrato que hizo posible mi salida en Diciembre del 61. Así y todo, a
mi esposo le impidieron la salida del país hasta algunos meses más tarde.

Sabemos que por un tiempo usted fue figura principalísima de la sociedad de
conciertos Grateli de Miami. ¿Cuál fue su primera actuación con dicha compañía y por
qué han cesado sus actuaciones en los espectáculos que se presentan frecuentemente
en el Auditorio del Condado de Dade de Miami.

Mi primera colaboración con Grateli fue en Luisa Fernanda. Sucedió que hace unos
treinta años encontré a Jesucristo y comencé a cantar para Él. Sin embargo, seguí mi
carrera artística. Algunos años más tarde, en un sueño, sentí que me decía: "Quiero tu
voz para mí".
Esta nueva experiencia coincidió con ciertas decepciones que sufrí en el ambiente
artístico en que me desenvolvía y entonces, escogí definitivamente el camino para el que
entendía que me habían llamado.
No niego que disfruté enormemente los triunfos que me proporcionó mi carrera, pero
quiero decirle que hoy disfruto de igual forma, y aún más, los cánticos que dedico al
Señor. (Blanca no quiso decir el nombre de los templos donde deja oír su voz cada
semana. Pero en privado nos cantó Divina, de Gustavo Roig (hijo del maestro), quien
solía decir que ella hacía una creación única de esa canción. Y divina, como siempre,
fue la voz y la interpretación de Blanca Varela esa tarde. Cuánto lamentamos no haber
llevado una grabadora a la entrevista.)

¿Qué puede decirnos de Gonzalo Roig? ¿Guarda usted algún recuerdo especial del
maestro? ¿Alguna anécdota?

Podría decir tantas cosas. Fue mi director, mi guía y, sobre todo, un gran amigo. Nunca
olvidaré el momento cuando me oyó cantar por primera vez y me pidió que le interpretara
su mimada Cecilia. Fue muy emocionante para mí. A pesar del exilio, conservamos
siempre la amistad, y hasta su muerte mantuvimos correspondencia muy frecuente. Hay
en esas cartas aspectos del maestro muy interesantes y reveladores. Yo las guardo
como un tesoro y quizás un día las dé a la publicidad.

Se dice que usted era la ideal Madame Butterfly. ¿Podría contarnos algo sobre aquella
memorable transmisión por la televisión cubana a principios de los años sesenta?

La disfruté muchísimo pues es una de mis óperas favoritas. Todo el mundo dice que
quedó muy bien.

¿Se atrevería a mencionar sus cinco cantantes cubanas predilectas?

Cinco es un número muy pequeño. Cuba ha dado voces magnificas. Voy a mencionar,
sin orden ninguno, nombres que se han grabado por su gran calidad artística en la
historia musical de nuestra patria, aunque -le repito-, podría nombrar cinco más y aún
habría un gran riesgo de cometer injusticias u omisiones. Ahí van: Hortensia Coalla,
América Crespo, Marta Pérez y las legendarias Maruja González y Zoraida Marrero, y...
bueno podría seguir y seguir.

¿Y cinco voces operísticas de todos los tiempos?

Lo mismo digo, estas listas sólo causan injustas omisiones. Aquí podría mencionar a
Tebaldi, Caballé, Freni, Lili Pons, Sutherland.

Comenzamos esta entrevista con el descubrimiento de la grabación de Cecilia. ¿Habrá
nuevas sorpresas? ¿Algún otro tesoro escondido? Y, ¿qué planes tiene para el futuro?

Seguir cantando para el Señor y quizás un día seleccionar eso que usted llama "tesoros
escondidos" en vídeos, grabaciones y kinescopios para hacer lo mismo que se hizo con
esta Cecilia.

Y celosos del Señor y discrepando de sus designios, nos despedimos de la gran diva
cubana.

24 de Junio de 1999

Esta otra entrevista, realizada por Daniel Fernández da más visión a su vida.


Blanca Varela, una diva con dos carreras
DANIEL FERNANDEZ

“Empecé a cantar desde muy niña” es lo primero que dice la diva cubana Blanca Varela,
cuando la entrevistamos en su casa de Coral Gables. Y enseguida, muy orgullosa: “Soy
de Camagüey. Allí nací un seis de abril”.

Varela es una leyenda de las artes líricas; en Cuba primero, luego en distintos países
de la América hispana, y por supuesto en Miami. Su voz, transparente y liviana, de
tesitura lírico-spinto, le dio vida a muchas heroínas de zarzuela, como Cecilia Valdés,
Luisa Fernanda, Amalia Batista y también brilló en distintos roles de óperas como
Lakmé, Madama Butterfly, La bohème, Carmen y Lucia de Lammermoor.

“En Camagüey había una estación de radio -sigue recordando la cantante- la CMJC, que
tenía un programa de aficionados, y mi mamá, que siempre me había dicho que tenía
bonita voz, me animó para que participara, y gané. Pero adivina con qué... ¡Canté tangos!”

Y con tangos comenzó una carrera que habría de estar cuajada de triunfos hasta el
momento, pues Varela, aunque desde 1986 no se presenta en los escenarios de Miami,
está muy lejos de retirarse.

“Canté en esa ocasión Besos brujos, Ayúdame a vivir y otra; pero luego, mi maestra de
piano -que siempre le había dicho a mamá: `Ella tiene voz de soprano'-, me trajo una
canción de Lecuona: Canto indio, y ya no canté más tangos”, agrega con gracia la
soprano.

El triunfo en ese concurso radial significó que viajó a La Habana para cantar en la
estación más importante de Cuba, la CMQ, en el legendario programa La Corte
Suprema del Arte que impulsó a tantos artistas que llegarían a obtener, como ella, fama
internacional.

“En ese programa canté una canción de coloratura: Escucha al ruiseñor, de Lecuona. Y
también en la Cadena Crusellas, canté en esa ocasión la romanza de María la O. Y tenía
sólo 10 años”, comenta.

A pesar del triunfo, la futura diva, regresa a Camagüey, donde sigue sus estudios de
ballet, canto y piano. Años más tarde obtiene su maestría en la Academia de Música de
la Colonia Española de Camagüey. De esa etapa recuerda: “Cuando regresé a
Camagüey seguí estudiando canto con el maestro Celso García, que se pasaba largas
temporadas allá. Me casé, tuve dos hijos: Blanca Lidia y Luis Manuel''.

¿Y cuándo comienza su estrellato?

“La compañía de Mario Martínez Casado vino a la ciudad, en 1950, con su programa de
revistas; pero había una disposición de que toda compañía itinerante tenía que incluir en
el programa a un artista local, y tuvo que incluirme a mí. Aunque a él no le gustó mucho
eso (no sabía cómo cantaba). No me había escuchado en los ensayos; pero cuando me
escuchó en la función, salió al escenario y le dijo al público: `Desde hoy queda
contratada'. Y con la compañía hice jiras por toda la República, y luego por Venezuela,
Puerto Rico, Santo Domingo. Tuvimos muchísimo éxito en todos esos países”.

¿Y qué cantaba en esas jiras?

“Bueno, a mí siempre me ha gustado mucho el bel canto, y mi favorita era el aria de la
locura de Lucia de Lammermoor, de Donizetti, que era la misma que había cantado
aquella noche en que me contrataron”.

Al regresar de la gira, Varela, que poco antes de partir se había divorciado, decide
establecerse en La Habana con sus hijos, que habían quedado en Camagüey al
cuidado de sus abuelos. Una vez en la capital, su carrera inicia un ascenso meteórico,
cantando en los mejores lugares sola y con artistas de renombre. En esos años conoce
al maestro Gonzalo Roig (1890-1970), autor de Cecilia Valdés con el que habría de
mantener una gran amistad hasta su muerte. “Nos seguimos carteando siempre”, dice,
y me muestra conmovida algunas de las cartas del gran compositor que murió en Cuba.
Fue bajo su dirección que en 1952 cantó la famosa obra.

“Ahí es que comienzo a hacer zarzuelas. Cecilia Valdés fue la que más hice, incluso en
la televisión. También hice algunas estampas líricas en Tropicana, que Rodney incluía
en sus producciones. Algunas muy curiosas, como Luisa Fernanda en chemise”. En
1959 grabó su primer disco para la Velvet, y su popularidad en teatros y televisión
continuó aumentando hasta el preciso año de su exilio.

“En 1961, justo en el mismo año que me fui, iban a hacer un programa nuevo en CMQ:
Viernes de Gala, y Miguel de Grandy me llamó. Llegué a grabar seis, los seis primeros.
Empezamos por Cecilia Valdés, Luisa Fernanda, La parranda, Los claveles, Amalia
Batista y Katiuska. Esta última se grabó; pero nunca se llegó a pasar; porque el
interventor dijo que era contrarrevolucionaria. Y eso que Miguel le había quitado algunas
cositas para suavizarla. Pero quedó grabada”.

Algunas de estas intervenciones de Varela en televisión han sido rescatadas, traídas a
Miami y se encuentran al alcance del público en reediciones en discos compactos de la
Sociedad Tutelar del Bel Canto. Esta valiosa empresa merece un artículo aparte.

Originalmente establecida en Detroit, por la profesión de médico de su segundo esposo
-con quien tuvo su tercer hijo, Ernesto Antonio-, la familia se traslada a Miami en 1967.
En 1968, Varela interviene en Luisa Fernanda en producción de Pro Arte Grateli. Junto a
la gran soprano Marta Pérez, se convierte en una de las dos figuras estelares de dicha
institución por muchos años, cubriendo la zarzuela y el teatro lírico cubano.

Viaja por América y varias ciudades de los Estados Unidos, en presentaciones de
concierto. En Chicago cantó con la sinfónica de esa ciudad. En 1986, meses después
de haber enviudado, decide retirarse de las tablas para dedicarse solamente al canto
religioso. Esta decisión, que venía acariciando desde hacía unos años -a partir de un
sueño en el que Jesús se le aparecía y le decía: ''La voz que te queda es para mí''- fue
tomada a consecuencia de una “profunda decepción” con una empresa de Miami.

Pero esto no significó para nada un retiro, sino una nueva faceta en la variada carrera de
la diva camagüeyana. Como integrante del Grupo Lírico Cristiano, Varela, que profesa
una profunda fe cristiana, continúa grabando y viajando por distintos países de América
hispana.

En este repertorio se encuentran obras muy conocidas como el Padre Nuestro, y
“cantamos mucho de Nelson Sosa, conocidísimo compositor de música cristiana.
También presentamos cantatas en las iglesias, en Navidad y en Semana Santa''.

Excepcionalmente, hace unos dos años, cantó en un homenaje a su colega y amiga
Marta Pérez, ''pero fue algo religioso. Canté Gracias, Señor”, aclara.

¿Y el futuro?

“Me siento felicísima con lo que estoy haciendo, y lo seguiré haciendo, hasta que Dios
quiera''.

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Discografía

Velvet 45rpm  1955: Romanza de “Soledad”, de Rodrigo Prat y “El Cisne”, de Ernesto
Lecuona.

Lp s/n “Recuerdos de Lalita Salazar” 1955-60. Madama Butterfly. “Dúo de los Cerezos”
con L. Salazar.

CD s/n “Algo para recordar” Actuaciones en Cuba y EE.UU. en 1950-85.

CD JBR-CDJ-015 también en casete s/n “Cecilia Valdés” Zarzuela de Gonzalo Roig.
Habana, 1961. Blanca Varela (Cecilia), con Armando Pico, tenor (Leonardo); Alba Marina,
soprano, (Isabel); Miguel De Grandy, tenor (Pimienta); Barbarito Diez, barítono, (Canto
del esclavo); y Julita Muñoz, sop. (Dolores).

CD s/n JA Productions “Amalia Batista” Zarzuela de Rodrigo Prats. La Habana, 1961.
Blanca Varela, Armando Pico, Berta Sandoval, Ramón Veloz, Aníbal de Mar y Conchita
García.

CD s/n JR Productions “La Parranda” Zarzuela de F. Alonso. Habana, 1961. Blanca
Varela, Miguel de Grandy, Mario Martínez Casado y María Márquez.

Casette s/n “Canta Blanca Varela” Miami, 1985.

Casette s/n   “Ayer, hoy, mañana” Declamaciones por Joaquín Abella. Miami, 1985-2004

Casette  s/n “Canta a Dios porque Él vive” Declamaciones por Joaquín Abella. Miami,
1985-2004.

Casette GC  s/n “Manos Unidas” Grupo Lírico Cristiano y Asociación Bautista de Miami.
1985-2004. Blanca Varela canta: “Yo soy” y “En Jesucristo”.

CD s/n JA Records también en casette. “Blanca Varela en concierto” Declamador
Joaquín Abella.  Pianista y compositor de todos los números: Luis Carballo. 1985-2004.

Casette No.03 “Gracias te doy Señor” Declamaciones por Joaquín Abella. Miami, 1985-
2004.

Casette s/n “Alabanzas del Dr. Nelson Sosa” Varios artistas. Miami, 1985-2004. Blanca
Varela interpreta: “Ten piedad de mí, oh Dios” y Plegaria por el hogar.

Casette s/n “Grupo Lírico Cristianor” Varios artistas. Miami, 1985-2004. Blanca Varela
interpreta: “Me dio su amor y su poder” y “Yo pecador”.

Casette No.7 “Nadie puede amarme como Cristo” Miami, 1996. Joaquín Abella declama.

Casette s/n “Cantaré una nueva canción” De la Iglesia Bautista Buenas Nuevas. Miami,
1985-2004.  Varios. Blanca Varela canta: “Cantaré una nueva canción” y “Dime Señor”.

Casette s/n “Mi tributo al Señor” Recita Joaquín Abella. Miami, 1985-2004.

CD s/n “Feliz Navidad” Blanca Varela, soprano; Joaquín Abella, declamador. Miami, 1989.

CD s/n “Amistad 404” Publicada por LIDERES, 2001. Composiciones de Gonzalo Roig,
por varios intérpretes.  Blanca Varela Canta: “Romanza de la Azucena” (“El Clarín”).

CD s/n JA Productions “Plegaria por Cuba” Miami, 2001. Blanca Varela, soprano;
Joaquín Abella, declamador.

CD s/n “Poemario Rocinante Gordo” Miami, 2002. Varios artistas.  Blanca Varela canta:
“Versos de Martí”, “Prólogo” y “Gracias Señor”

CD s/n “Mi tributo al Señor” Miami, 2002.

CD s/n Psycho Happy Face “Florilegio musical” Miami, 2002. Intérpretes varios. Blanca
Varela interviene en: “Te quiero” y “Quiéreme mucho”

CD s/n JA Records “Usa mi vida Señor” Miami, 2003. Órgano: Loida Aja. Declama: J.
Abella.

CD s/n JA Records “Cantemos al Señor” Miami, 2004. Intérpretes varios. Blanca Varela
canta: “El amor llegó”.