Zenda, Espiridiona
                                      LA ENANA CUBANA "CHIQUITA"
ESTA INTERESANTE ESTA NOVELA SOBRE LA ENANA CUBANA....
letras
La curiosa historia de una enana cubana
Pícara, aventurera, sensual, la historia de la enana Chiquita presenta el complejo mundo de
entresiglos del XIX y el XX.
Por Carmen Dolores Hernández / cdh@caribe.net
Los premios literarios van adquiriendo un perfil particular según se afianzan con el tiempo.
El Alfaguara de novela, instituido en 1998 con una dotación de $175,000, lo han ganado
preferentemente novelas que exploran una subcultura particular dentro del ámbito de una
cultura nacional. Suelen tener un trasfondo histórico o hacen referencia a una situación
sociocultural actual. Así, por ejemplo, ‘Margarita, está linda la mar’, de Sergio Ramírez (que
obtuvo, con Eliseo Alberto, el primero de los premios otorgados), explora la incepción de una
tiranía en Nicaragua y la enlaza con la búsqueda del secreto de la poesía en el cerebro de
Rubén Darío; ‘Últimas noticias del paraíso’, de Clara Sánchez (premiada en el 2000), indaga
en la nueva cultura suburbana española; ‘La piel del cielo’, de Elena Poniatowska (2001),
presenta el mundo de la astronomía en los países latinos; ‘Diablo guardián’, de Xavier
Velasco (2003) y ‘Delirio’, de Laura Restrepo (2004), entran en los complicados submundos
de la marginalidad, la delincuencia y la droga en sus respectivos países, México y Colombia;
‘Abril rojo’, de Santiago Roncagliolo (2006) trae a colación el complejo mundo andino de
mitos y rebeliones, y el premio del año pasado, ‘Mira si yo te querré’, de Luis Leante, se
sitúa en un enclave absolutamente desconocido para la mayoría de los lectores: el de la
antigua colonia española del Sahara Occidental, luego invadida por Marruecos y Mauritania,
cuya suerte está aún por decidirse. El principal atractivo de algunas de estas novelas, más
que en la factura en sí, reside en el interés que generan sus trasfondos novedosos.
Lo mismo pasa con el premio de este año, ‘Chiquita’, la historia de una enana cubana que,
nacida en 1869 en Matanzas, se fue a los Estados Unidos desde joven, y allí tuvo una
carrera exitosa como vedette y como ‘fenómeno’ de ferias, exposiciones y zoológicos.
Conoció, de paso, a muchísima gente importante (entre otros, según la novela, a Sarah
Bernhardt; a la "Divina" Otero; a Nellie Bly, la osada periodista; al legendario enano General
Tom Thumb -Charles Sherwood Stratton- y al mismísimo Buffalo Bill). Culta y políglota,
Chiquita amasó una fortuna, viajó por Europa y fue muy cortejada y famosa.
El hecho de que Chiquita realmente existiera –su nombre era Alicia Espiridiona Zenda; en la
novela Espiridiona Cenda- resulta ser tan sólo un dato curioso en la factura de esta novela,
un fresco inmenso que describe los dramáticos eventos de la historia cubana durante los
últimos años del siglo XIX y primeros del XX y también los que se dieron en el mundo
estadounidense y europeo –y, sobre todo, en el mundo del espectáculo- en ese momento.
El gusto por los fenómenos de feria –enanos y gigantes-; el culto a las actrices y a las
vedettes (y los escándalos que generaban); el mundo incierto de los circos y las prácticas
de los empresarios: todo ello y mucho, mucho más (demasiado más), se encuentra aquí.

El problema con esta novela es, precisamente, lo atiborrada que está de personajes y
sucesos. Desde Máximo Gómez hasta Buffalo Bill, desde el presidente McKinley hasta
Tomás Estrada Palma, desde Scott Fitzgerald hasta Toulouse Lautrec, el "name-dropping"
es constante, como constantes también son los incidentes que mueven la narración y la
llevan por diversos escenarios.



Son ellos y no el personaje principal lo que se adueña de la novela, que es –ante todo-
descriptiva. Tras su caracterización inicial como mujer voluntariosa, sensual y decidida,
Chiquita apenas evoluciona. La insistencia es sobre su tamaño y la manera en que
reacciona ante lo que le acaece. Su diminuta figura, más que presidir sobre la trama, es el
hilo conductor que enlaza los episodios narrados.
No es que carezca este texto de una cierta voluntad literaria. La novela se modela sobre
aquellas inglesas del siglo XVIII que a su vez miraban hacia la novela picaresca española.
‘The History of Tom Jones’, de Henry Fielding, viene a la mente, al igual que ‘Fanny Hill -
Memoirs of a Woman of Pleasure’, de John Cleland. Un pasaje inicial de ‘Chiquita’, que
tiene que ver con la manera en que la protagonista sorprende un acto homosexual, parece
calcado de ‘Fanny Hill’, al igual que otros pasajes eróticos. Como las novelas inglesas,
además, ésta tiene largos encabezamientos para sus capítulos.
Por otra parte, llama la atención la introducción de un elemento fantástico aquí. Chiquita
recibe, de pequeña, un amuleto de parte del hijo del Zar de Rusia, el Gran Duque Alejo
Romanov, que efectivamente visitó Matanzas en 1872. Eventualmente descubre las
propiedades mágicas del amuleto y se pone en contacto con una sociedad internacional de
enanos, la Orden de los Pequeños Artífices de la Nueva Arcadia, que tenían un lenguaje
arcaico y secreto, conocido por su nombre en alemán: el "Geheimnissprache der kleinen
Leute". Varios episodios giran en torno a esa sociedad secreta y otras que surgen en torno a
ella. Todo ello da pie a varios crímenes misteriosos. Esa parte, sin embargo, no está bien
entretejida con el resto de la narración.
Hay una intención de señalar –y recalcar- ciertas continuidades que relacionan
implícitamente la historia de aquel momento de Cuba con eventos actuales: la incidencia
frecuente de luchas intestinas y de exilios; la condición de estos últimos y, sobre todo, la
difícil situación de los entes (o países) pequeños en un mundo de seres (o naciones)
gigantes. El tamaño de Chiquita adquiere un significado que va más allá de la trama de
aventuras en la que está envuelta. La situación de dependencia respecto a los Estados
Unidos en que quedó Cuba después de su guerra de independencia parece tener un
paralelo con la de Chiquita, como también lo tiene la situación de Hawaii, a la que se hace
alusión aquí a través de la amistad de la enana con la reina depuesta de aquel conjunto de
islas del Pacífico. Chiquita, hasta cierto punto, representa la lucha por la sobrevivencia de
los pequeños y los ardides que son necesarios para no desaparecer de la mirilla mundial.
La estructura del libro es la de una historia dentro de otra y dentro de otra. El autor aparece
recibiendo, de manos de un viejo cubano, la autobiografía de la enana. Como "faltan"
algunos capítulos, el viejo –que había sido amanuense de Chiquita- los rellena con los
datos que tiene en la memoria. En ciertos momentos estratégicos se insertan notas al pie
de página que corroboran o corrigen lo expresado en el texto. Le dan entonces a éste una
apariencia de verosimilitud mientras que, por otra parte, crean una cierta tensión entre una
"realidad" conocida y la interpretación (o el recuerdo) que de ella tiene Chiquita.
Más que una novela al uso, este texto es una larga crónica prolija (demasiado prolija) de
una época dramática en la historias de Cuba y los Estados Unidos, un período que vio
guerras, asesinatos, exilios, siniestros naturales e inventos prodigiosos.

                                                         'English'

When an older man marries a younger woman perhaps some eyebrows are raised but it is
not really a noteworthy event.  But when the roles are reversed, "scandalous" comes to mind -
even today.  So you can well imagine the whirlwind of controversy caused when the little lady
known as Chiquita, age 31, married a boy 14 years her junior in 1901 - more than 100 years
ago!
Chiquita was born Alice Espiridiona in Matanzas, Cuba, Dec. 14, 1869.  She was also known
as Alice Zenda and in her heyday was only 26 inches tall.  Billed as the "Cuban Atom",  the
"Cuban Doll" or the "Living Doll", Alice was affectionately called "Chick" by her friends.  It is
said she arrived on U.S. shores an exile, a human byproduct of the Cuban War for
Independence.  And to top it off, spectators were told she spoke no fewer than seven
languages!
Chiquita became one of the most successful of the little showpeople.  By the time she arrived
at the Pan-American Expo held in Buffalo, New York in 1901 she had amassed a fortune of
$100,000 - that's over $2,000,000 in today's money!  As the Expo was drawing to a close and
with her manager 'Colonel' Frank Bostock making preparations for the upcoming Expos at
Charleston and St. Louis, Chiquita 'suddenly' decided to get married to 17 year old Tony
Woeckener who had been working as a 'sandwich' man on the fairgrounds, thus igniting a
storm of controversy in Victorian America.
But was Alicia really in love?  There were suits and countersuits and talk of kidnapping.  
Claims were made that Tony misrepresented himself, that he married only to exploit his new
wife and cash in on her notoriety and that Chick was a highly impressionable sort and had
easily fallen for other men in the past.
Judgements were made, decrees were handed down, fines were imposed and the whole
affair made the local papers.  But even then, there was suspicion on the part of the authorities
who thought it was all dreamt up for publicity.  In fact, Tony just about gave it away when in an
interview by the local press he messed up and asserted that his new wife came from Mexico!
It is my opinion that the marriage was indeed a simple publicity stunt.  Those who knew her
describe Chiquita as always being fully incontrol of her life and career.  No doubt the scheme
was hatched by Col. Bostock with Chick's total approval.
And thus the plan was made, the publicity generated and no doubt an annulment followed at
a quiet and suitable time between the Cuban Atom and the teenage boy.