Barrios, María Eugenia
Están celebrándose los 50 años de vida artística de María Eugenia Barrios, una de las
voces más elogiadas del arte lírico cubano, y por ese motivo, a lo largo de este 2008
estarán celebrándose conciertos y homenajes en los que rendiremos tributo al talento
prístino de esta dama del canto. Celebrada por sus apariciones en personajes tan diversos
como los roles protagónicos de Madame Butterfly o Cavallería rusticana, debutó en 1959
bajo la guía del maestro Gonzalo Roig. Aquella aparición junto a la Banda Nacional de
Conciertos fue el umbral de una trayectoria que perdura hasta nuestros días, y ya como
intérprete, profesora o amiga, María Eugenia puede convocar hoy a colegas y seguidores,
que conocen la exquisitez de sus dotes y la reconocen como una diva sin ínfulas vanas.

Entre sus maestros de canto se incluyen los nombres de Carmelina Santana Reyes y Nina
Dorleak, con la cual estudió en el Conservatorio Tchaikovski, de Moscú. Sus
interpretaciones han sido apoyadas por la batuta de figuras tan relevantes como Adolfo
Guzmán, Rodrigo Prats, Félix Guerrero, Vladimir Markovich, Roberto Valera y Gnadi
Dimitriak. No solo en Cuba ha sido alabada la pureza de su voz y la calidad interpretativa
que la identifica. El público mexicano y colombiano conocen de su singularidad y elegancia.
También ha recibido ovaciones en Polonia, Corea, España, Portugal y Ecuador.

Con su investigación acerca de la interpretación de la canción lírica cubana, María Eugenia
Barrios alcanzó el grado de Doctor en Ciencias sobre Arte del ISA, tema que ella misma
mantiene en la defensa de sus apropiaciones de páginas de Lecuona, Prats, Anckermann y
otros destacados e imprescindibles autores de nuestros mejores catálogos. El haber
llevado una carrera sin estridencias le ha permitido conservar su peculiar timbre, que ahora
mismo se alza dignamente en los conciertos que se unen a este festejo que llega a
nuestras páginas.

Innumerables son los reconocimientos acumulados por esta mujer que sigue entrando a la
escena con el paso firme de quien se sabe dueña de lo que mejor hace. Desde la
Distinción por la Cultura Nacional a la medalla Alejo Carpentier, sumando el Diploma al
Mérito Pedagógico y la réplica del machete del Generalísimo Máximo Gómez, integran una
larga relación estos y otros lauros. Alentando desde las partituras de Cecilia Valdés o
Tosca, la Barrios ha permanecido ante un público fiel que ahora acude a renovar su
admiración por ella. Tras un primer concierto que se celebró en el Oratorio San Felipe de
Neri, el 14 de junio se organizó un segundo homenaje en el Teatro Auditórium Amadeo
Roldán, en el que la voz de la artista se unió a las de Bárbara María Llanes, Rosa Fornés,
Ivette Betancourt y Alfredo Mas, entre otros que no se negaron a compartir el escenario en
una ocasión tan relevante.

Quedan por delante otros actos y ofrendas que acogerá esta mujer hecha para el elogio,
cuyo nombre ya está escrito junto al de otras artistas que también dejaron su huella en la
historia del arte lírico cubano: Martha Pérez, Ana Mendieta, Alina Sánchez, María Remolá,
Esther Valdés y tantas otras, ya confirmadas en la continuidad de las más jóvenes. Rendirle
tributo hoy es alabar a todas ellas, y a las que no caben en esta página. Aplaudirla es cantar
con ella y con ellas, desde esta columna del Entretelones.